lunes, 29 de febrero de 2016

Toire no Hanako-san

Las chicas en la escuela suelen ir en grupo al aseo para evitar encontrarse con Hanako-san. Cuenta la historia que las chicas nunca entran en el aseo número 4 pues alli habita Hanako-san.

La leyenda urbana vinculada a Hanako-san se hizo famoso en la década de 1980, pero ha existido en algunas partes de Japón desde la década de 1950. Algunos relatos afirman que es el fantasma de una niña de la Segunda Guerra Mundial-era quien murió en un bombardeo en la escuela cuando estaba jugando al escondite y al ratón.

 Otras historias afirman que es el espíritu inquieto de una joven que conoció a su fin a manos de un padre abusivo o demente (o un extraño pervertido, de acuerdo a algunos relatos), quien encontró escondida en el baño. En algunos casos, es el fantasma de un antigua alumna que murió en un desafortunado accidente en la escuela.

Esta fantasma no hace maldad y se dice que vive en el baño de la escuela. Estando fuera del baño y le dices "vamos a jugar Hanakosan" y ella te responde golpeando la puerta. Parece que cuida el baño, por eso los profesores le suelen decir a los niños que si no mantienen limpio el baño la Hanakosan va estar triste

viernes, 22 de enero de 2016

La niñera

Cuenta la historia de una mujer que llegó sorpresivamente a la ciudad. Alta, pálida y sonriente. Buscaba trabajo para poder sobrevivir, estaba escapando de una gran hambruna y pobreza de su tierra natal. Llegó a la casa de los Wilson. Una familia muy adinerada que vio que la muchacha tenía pinta de ser de confianza. La contrataron y ella cuidaba de sus cuatro hijos. Todo fue bien durante exactamente 3 semanas. Hasta que algo ocurrió. Una noche tormentosa en la cual los Wilson habían salido y los niños dormían, la niñera comenzó a escuchar ruidos extraños, golpeteos de puertas y ventanas, llamadas extrañas donde nadie respondía y el viento que silbaba fuertemente y la hacía sentir con mucho frío. Salió al jardín a tomar un poco de aire. Lo unico que se pudo deducir después de esa noche, fue un misterio para los demás. 
A la mañana siguiente los Wilson llegaron apresurados y encontraron a la niñera, con una parte de su cara en carne viva, ahorcada en uno de los árboles del jardín, con los ojos abiertos y amarillentos, mirando fijamente al tremendo vacío. De sus ojos se veían que habían marcas de lágrimas negras, ya secas y siniestras. Se llevaron el cadáver de la niñera ese mismo día y los Wilson abandonaron la casa, espantados por sentir la presencia de la muchacha en su hogar. 
Después de unos años, nadie se había atrevido a comprar la casa de los Wilson. Hasta que una familia la compró por el bajo precio en que se encontraba. Han declarado que no pueden bajar al sótano porque empiezan a sentir mucho frío, a sentir que hay alguien que los sigue a todos lados y han terminado por prohibir la entrada a aquel sitio. En el jardín, a las 3 de la madrugada siempre escuchan la misma carcajada excéntrica y macabra, la risa de la niñera. Se burla de la nada, sale de una boca invisible. Su espectro da vueltas por la habitación de los niños, se lamenta en porqué nadie le dijo que esa noche un psicópata altamente peligroso estaba suelto. Llora en silencio y su risa sin motivo se transforma en un grito de rabia. Gira el cuello, y la cabeza se le desprende como si fuera una muñeca rota. Vuelve a reír y se va, se desvanece... los niños no saben quien es la que no los deja dormir. Pero que se puede hacer... la niñera siempre busca a quien observar, alguna persona a quien espantar. Ya no le queda nada en este mundo.