jueves, 30 de julio de 2015

Dientes

Abrí los ojos somnolientos, apenas podía distinguir que me encontraba en mi habitación. Con algo de sueño me levanté y con pasos temblorosos me dirigí al baño, eran las 6:38 de la mañana, sentí un sabor a sangre en la boca y un líquido que brotaba de mis encías; pronto, el líquido se tornaba mayor, tanto así que ya no me era posible tragármelo, debido a eso, comenzó a emerger por mi boca, el piso de cerámicos blancos ahora tomaba un color carmín, entonces realicé que el líquido era sangre, fue así como levanté la cabeza para poder observar la herida de la que salían litros de sangre, al verme en el espejo, me horroricé de forma extraordinaria.

 Aquello que me causaba un estupor tremendo era que, al abrir la boca para ver la herida, noté que mis dientes se encontraban completamente podridos y desordenados, de modo que, los molares ahora estaban en el lugar de los caninos, y los incisivos dispersados alrededor de toda mi boca; jamás había visto cosa parecida.


 Finalmente, cuando parecía que la sangre dejaba de brotar, me dispuse a buscar la supuesta herida causante de la hemorragia, después de unos minutos, sin hallar vestigio alguno de cortadura o infección, sentí deseos increíbles de vomitar. Para esto, todo mi baño se encontraba cubierto de color rojo, mis vómitos solo eran sangre y no como comúnmente sucede que se regurgita la comida digerida, pero no, solo sangre; luego de 10 minutos de vomitar, sentí que vomitaba mi lengua, luego una especie de tubo delgado emergía de mi boca, tenía conocimientos básicos de anatomía, así que comprendí que vomitaba mis entrañas, luego, observé que salía una bolsa, el estómago, luego dos tubos, los intestinos delgado y grueso.

 Yacía completamente bañado en sangre y cansado, debido a las contracciones que realizó mi cuerpo al vomitar. Contemplé mis órganos en frente de mí, me toqué el abdomen y sentía un vacío alucinante, solo costillas y piel, asombrosamente seguía con vida. Vi el reloj y marcaban las 7:30; iba a llegar tarde al trabajo, así que me afeité, me vestí y me encaminé con destino a mi oficina. No duré mucho…

miércoles, 1 de julio de 2015

Encuentro misterioso

Lo que presenciamos mi novia y yo, era una gigantesca elipse sobre nosotros; hubiera pasado desapercibido ante nuestros ojos si no lo delatase la luna, que era llena, y el cielo raso; o se hubiera situado a pocos metros del margen de la carretera; pues, la luna, sobre la misma, una fina corona de luz la dibujó en el cielo, cuando la cruzamos por debajo. Su base era de un tono rojizo apagado como el nácar, más o menos. Y desde luego que la influencia luminosa de la ciudad, nada tuvo que ver tanto por la distancia a la misma, como por lo bajo que estaba suspendido en el aire. Si no hubiera sido por mi novia que se puso histérica de miedo, forzándome a no salir del coche y a grito "pelado", que continuara la marcha, hubiera realizado algunas que otras comprobaciones.

 La verdad: nos daba bastante miedo; ni por el forro, para nada, pensaba bajarme del coche por muy valiente que me tenía hasta entonces. Pero mantuve la cabeza fuera del ventanuco del vehículo en todo su tiempo, mientras iba muy despacito, casi parado, hasta cruzarlo y más. Y lo que vimos era lo que os he contado, pero tan cerca que la impresión que daba era parecido al de un porta-aviones suspendido sobre nosotros, a pocos metros. Era impresionante; y estoy convencido, lo que fuere aquello, se percató de nuestra presencia, porque al instante empezó a escupir pequeñas nubecitas blancas que arrastraba el aire, lentamente, hasta cubrirlo por completo, en una especie de creciente neblina.

 De esto hace ya unos seis años y desde entonces no he dejado de acudir al lugar, cámara en mano, sin éxito alguno. ¿Qué era eso? -Espero que no piensen que soy un lunático o algo parecido. Nunca he sido de estas creencias, hasta que tuve la mala suerte de encontrarme con eso. Esta es la razón por la que me mantengo en el anonimato. Atentamente, Josean