martes, 13 de enero de 2015

Cameron Macaulay

La mamá de Cameron, Norma, de 42 años, dijo que un día el niño comenzó a contar historias de su infancia en la Isla de Barra. Habló de sus antiguos padres, cómo murió su papá, y sobre sus hermanos y hermanas de su vida anterior. También dijo que su “antigua mamá” era la de su vida anterior. Cameron cree que él tiene una vida anterior y le preocupa que su familia lo extrañe. Norma cuenta, “Él se queja de que en nuestra casa hay sólo un baño, mientras que en Barra ellos tenían tres. Suele llorar por su mamá, dice que ella lo debe extrañar y quiere que su familia en Barra sepa que él está bien. Cameron se siente muy triste, no deja de hablar de a dónde fueron, qué hicieron y cómo veía aterrizar los aviones en la playa desde la ventana de su habitación”. Cameron incluso dijo que su papá se llamaba Shane Robertson, y que murió porque “No miró para los dos lados”. (Probablemente quiera decir que su padre fue atropellado por un coche).

 Cuando llegaron y el avión aterrizó en la playa, todo era exactamente como Cameron lo había descrito. Él se dio vuelta hacia Martín y Norma y les dijo, “¿Ahora me creen?” Cuando Cameron se bajó del avión, iba sacudiendo sus brazos y gritaba fuerte “¡Regresé!”. Se pusieron en contacto con el Centro Heritage para averiguar si conocían a una familia Robertson que vivía en una casa blanca en la bahía. El centro Heritage dijo que no. Más tarde, condujeron alrededor de la isla pero no encontraron la casa blanca. Posteriormente recibieron un llamado al hotel confirmando que de hecho había una familia Robertson viviendo en una casa blanca en la bahía. Cuando llegaron allí, Cameron reconoció inmediatamente la casa blanca y estaba extremadamente feliz. Pero resultó que no había nadie en la casa. El dueño anterior ya había muerto. Igualmente, la persona que tenía la llave los dejó entrar. Cameron estaba familiarizado con la casa y conocía cada pedazo de ella.

 Como él había dicho, había tres baños y podía verse el mar desde la ventana del dormitorio. Los investigadores le siguieron el rastro a uno de los miembros de la familia Robertson que era dueño de la casa y lo fueron a visitar a Stirling. Pero él no supo dar ninguna información sobre Shane Robertson. Cameron estaba ansioso por ver fotos de su familia de la vida anterior, pensando que probablemente podría encontrar a su padre o a sí mismo. Él siempre hablaba de un gran auto negro y un perro blanco. El perro y el auto estaban en las fotos. Desde que volvieron a su casa en Glasgow, Cameron estuvo más tranquilo. Norma siente que hizo lo correcto al emprender ese viaje. Aparentemente, las memorias de las vidas previas se borran gradualmente al crecer la persona. Cameron nunca habló de la muerte con Norma, pero le dijo a su mejor amigo que no se preocupe por la muerte, porque él aún regresaría. Cuando Norma le preguntó a Cameron cómo llegó a estar con ella, el niño le dijo que él cayó y fue a dar al abdomen de ella. Cuando le preguntaron sobre su nombre anterior, dijo que también se había llamado Cameron. La historia de Cameron ha sido filmada en un documental por el Canal Cinco de Gran Bretaña, se llama “El niño que vivió antes."