miércoles, 1 de julio de 2015

Encuentro misterioso

Lo que presenciamos mi novia y yo, era una gigantesca elipse sobre nosotros; hubiera pasado desapercibido ante nuestros ojos si no lo delatase la luna, que era llena, y el cielo raso; o se hubiera situado a pocos metros del margen de la carretera; pues, la luna, sobre la misma, una fina corona de luz la dibujó en el cielo, cuando la cruzamos por debajo. Su base era de un tono rojizo apagado como el nácar, más o menos. Y desde luego que la influencia luminosa de la ciudad, nada tuvo que ver tanto por la distancia a la misma, como por lo bajo que estaba suspendido en el aire. Si no hubiera sido por mi novia que se puso histérica de miedo, forzándome a no salir del coche y a grito "pelado", que continuara la marcha, hubiera realizado algunas que otras comprobaciones.

 La verdad: nos daba bastante miedo; ni por el forro, para nada, pensaba bajarme del coche por muy valiente que me tenía hasta entonces. Pero mantuve la cabeza fuera del ventanuco del vehículo en todo su tiempo, mientras iba muy despacito, casi parado, hasta cruzarlo y más. Y lo que vimos era lo que os he contado, pero tan cerca que la impresión que daba era parecido al de un porta-aviones suspendido sobre nosotros, a pocos metros. Era impresionante; y estoy convencido, lo que fuere aquello, se percató de nuestra presencia, porque al instante empezó a escupir pequeñas nubecitas blancas que arrastraba el aire, lentamente, hasta cubrirlo por completo, en una especie de creciente neblina.

 De esto hace ya unos seis años y desde entonces no he dejado de acudir al lugar, cámara en mano, sin éxito alguno. ¿Qué era eso? -Espero que no piensen que soy un lunático o algo parecido. Nunca he sido de estas creencias, hasta que tuve la mala suerte de encontrarme con eso. Esta es la razón por la que me mantengo en el anonimato. Atentamente, Josean

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