domingo, 30 de septiembre de 2012

La silla maldita

En Korea, como en otros paises asiaticos, es muy importante estudiar mucho y ser un buen estudiante. Una chica se esforzaba mucho pero era muy difícil. No era que el material era muy difícil, sino que su espalda le dolia a los pocos minutos de sentarse en su silla en el salon. La incomodidad no le permitia estudiar correctamente y sus notas empezaron a declinar. Su madre se mostro preocupada y llevo a su hija a varios doctores, pero ninguno encontraba algo malo en la joven. Lo curioso era que la chica podia concentrarse tranquilamente sin dolor en cualquier otra silla a excepcion de esa. La madre desesperada consulto con una adivina y esta le aconsejo q tomara una foto de ella usando la silla en cuestion. La madre tomo la foto y cuando la vio, se sorprendio de lo que vio. En ella aparecia su hija, pero tambien aparecia otra chica con una soga al cuello ahorcandose, la cual trataba de apoyar sus pies en los hombros de su hija. Esa chica era la antigua dueña de la silla q se habia ahorcado saltando de esa silla cuando no aguanto mas porque no podia con la presion de las notas en la escuela.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El robo de riñones

Un joven decidió un sábado por la noche asistir a una fiesta. Se estaba divirtiendo bastante, se tomó unas cervezas y una muchacha que conoció allí y a la que parecía gustarle, le invitó a ir a otra fiesta. Rápidamente aceptó y marchó con ella. Fueron a un apartamento, donde continuaron tomando cerveza y aparentemente le dieron droga (no sabe cuál).
Lo siguiente que recuerda es que despertó totalmente desnudo en una bañera llena de cubitos de hielo. Todavía sentía los efectos de la droga y de la cerveza. Miró a su alrededor y estaba solo. Luego, se miró el pecho y descubrió que tenía escrito con pintura roja este mensaje: “Llame al 911 o usted morirá”.
Vio un teléfono cercano a la bañera, así que llamó inmediatamente. Le explicó a la operadora la situación en la que se encontraba. La operadora le aconsejó que saliera de la bañera y que se mirara en el espejo. Se observó aparentemente normal, así que la operadora le dijo que revisara la espalda. Al hacerlo, se apercibió que tenía dos ranuras de nueve pulgadas en la parte baja del abdomen. La operadora le dijo que se metiera nuevamente en la bañera y que mandaría un equipo de emergencia.
Desgraciadamente, después de que lo examinaron a fondo en el hospital, reparó en lo que le había pasado: le habían robado los riñones. Actualmente, esta persona se halla en el hospital conectado a un sistema que lo mantiene vivo. La Universidad de Texas y el centro médico de la Universidad de Baylor realizan gestiones para encontrar donantes

domingo, 16 de septiembre de 2012

Carta de un suicidio

Si estás leyendo esto significará que ya no existo.

Hoy, día 29 de noviembre de 2009, Domingo, a las 3:00 horas, he decidido por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa, poner fín a mi vida, y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto, la nada, la no existencia.

La sola idea hace que mi pulso se acelere y la sangre se me congele en el pecho. Ni siquiera en estos momentos soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror, pero la idea de permancer un minuto más en este mundo es aún peor. Un mundo salvaje, egoísta y cruel, y lo que es aún peor, hipócrita, un mundo del que reniego y al que no quiero pertenecer. No, ya no.

Fui un iluso durante todos estos años al pensar que exitiría un papel para mi en esta pantomima, en este esperpento ridículo de sociedad, que finalmente encontraría mi lugar en el mundo, que lograría alzarme victorioso y alcanzar la meta para la que nací y para la que he estado preparandome durante toda mi miserable existencia. ¡Mierda!

Abrí mi corazón de par en par, dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. He dedicado mi vida por entero a los demás sin preocuparme por mi propia felicidad, he dado todo lo que tenía y más, pero a cambio sólamente he recibido incomprensión, desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí, y mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mí ser. ¡Oh, malditos que me pisoteáis sin piedad!¡ Si pudiérais ver en mi interior!

Ya es demasiado tarde para la autocompasión, no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. Mis últimas palabras han de ser de amor y agradecimiento, agradecimiento a mis padres que me dieron la vida y la esperanza de un mundo mejor y que desgraciadamente ya no están aquí. A ellos debo todo lo que he sido. Amor, a pesar de todo, hacia este mundo que seguirá girando impasible cuando todos hayamos desaparecido y en el que a fín de cuentas no siempre fui desgraciado.

He hecho todo lo que estaba en mi mano pero las cosas no han salido bien, soy débil y no he tenido el coraje necesario para seguir adelante, ya es tarde, las fuerzas me abandonan, la vida se me escapa. Me voy de este mundo y me voy solo.

Adiós.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Viernes 13

Era un viernes trece cuando estaba solo en mi casa y estaba mirando un canal de escenas paranormales cuando pasaron una de una seniora de unos cuarenta anos que estaba en el banio de su casa proibando un truco que le habia dicho el esposo. Ese truco consistia en ir al banio con dos cigarrilos y apagar la luz prender uno de los cigarrilos y fumarlo hasta mas de la mitad y con esa luz del cigarrillo mirarse al espejo y decir “Te invoco” tres veces en voz alta y en la baniera veras a un chico con una imagen de demonio pero por ningun motivo salgas del banio y dale el segundo cigarrillo el te empezara a hablar y te dira tu futuro abre tu mano y tendras una marca que se ira cuando el te lo pide y hazme caso no salgas de ahí porque esa senioora que te dije al principio salio del banio y aparecio descuartizada en la baniadera

domingo, 2 de septiembre de 2012

Espíritus oscuros

Hace algunas semanas, algunos amigos y yo decidimos visitar el rancho de una tía mía que actualmente no vivía allí y así pasar el fin de semana en el campo.
Decidimos ir allí precisamente porque nos hablaron mucho del pequeño lago y las montañas que rodean el rancho, pero curiosamente lo que más nos entusiasmaba eran los cuentos de terror sobre espíritus oscuros que rodeaban al pueblo y la pequeña casa encantada que había a las orillas del bosque.
El sábado conocimos a Mario, que nos estuvo contando sobre las leyendas y cuentos de terror que sucedían en el pueblo desde hace más de trescientos años. Nos comento que los famosos “espíritus nocturnos” aparecían solo una vez. Si alguien los veía, debía abandonar el pueblo, sino moriría al siguiente día.
El domingo, nuestro ultimo día en el rancho, decidimos hacer una visita nocturna a la casa encantada que había en las orillas del bosque. Las chicas iban muy asustadas y yo, aunque no lo mostraba por fuera, también.
Al mismo llegar nos surgió el primer problema: la puerta estaba cerrada. Intentamos forzar la puerta y mientras lo hacíamos, desde dentro se oía algo parecido a gemidos.
Cuando al fin lo conseguimos y abrimos las puertas de par en par, la oscuridad nos rodeó. Enfrente de nosotros teníamos uno de esos espíritus oscuros sobre los que nos había hablado Mario.
Se nos quedo mirando fijamente, sin pronunciar palabra. No dejaba de gemir y en su rostro se apreciaba el sufrimiento.
Todos decidimos irnos directamente a nuestras casas al instante. Ni volvimos al rancho a por nuestras cosas.