martes, 31 de enero de 2012

El sicario

Pongamos que me llamo Alfredo, para no entrar en detalles. Me dedico a matar gente por dinero, es decir, soy lo que llaman un sicario. Como soy efectivo y discreto, cobro caro. Así me aseguro de no trabajar demasiado; a veces con tres trabajos al año la paso sin problema. Si me miran por la calle, nadie me tendría miedo. Soy bajito y flaco y tengo cara de imbécil. La cara de imbécil me la inventé yo mismo, como un disfraz para pasar inadvertido. Hay que ser un desalmado para hacer este trabajo, sí, pero hay veces que mis trabajos hacen verdadera justicia. Como la vez que maté al idiota de mi vecino.

En general no siento ninguna simpatía por la gente. Todo mundo te predica cómo has de vivir o pensar o intenta sacarte dinero. Desde pare de sufrir hasta el último celular inútil con acceso a las redes sociales de vanidad. Le llaman religión o negocios, pero de lo que se trata es de sacarte el dinero a como de lugar. No tengo ni celular ni correo electrónico. Eso sí, tuve un perfil de facebook falso que usé para rastrear a un par de encargos. Puse fotos falsas e información falsa, por supuesto. Luego de terminado el trabajo, borré el perfil. En internet soy invisible, como si no existiera. No le encuentro la gracia a andar por ahí exhibiéndose y publicando todas las estupideces que se te pasan por la mente.

Desde pequeño fui antisocial. No tengo ninguna actividad favorita más que ver películas en la tele y dormir. A veces también leo libros. Me encanta dormir. Más de algún lector se preguntará cómo puedo dormir teniendo el trabajo que tengo, pero a los que no tenemos conciencia, los que estamos libres de remordimientos, en realidad no nos importa nada. O casi nada.

El que se encarga de pasarme los trabajos es un tipo que se hace llamar Néstor. La manera en que me contacta para los encargos es que llama a mi tía Marta y se hace pasar por un amigo mío de la infancia. Le pregunta por mí y le dice que me vio el otro día en tal comercial. Yo ya sé que entonces espera que yo llegue a almorzar a ese comercial. Mi tía Marta vive a unas cuantas cuadras de mi casa, y yo paso regularmente a cenar con ella. Creo que la única persona por la cual siento un cariño sincero. Cuando llama Néstor, siempre queda de visitarnos, pero por supuesto nunca lo hace. El amigo de la infancia por quien se hace pasar fue uno de mis primeros trabajos, encargado por él mismo. En donde tía Marta es donde tengo mis armas y donde guardo el dinero de los pagos, que poco a poco voy depositando en las cuentas de la tía en donde tengo firma. Ella no sabe nada, sólo me guarda mi baúl con mis cosas.

Aparte de tía Marta, con las únicas personas que tengo contacto es con las putas. A veces llamo para que lleguen a mi casa, otras veces voy a los prostíbulos. Siempre pido dos, para un día entero. En una ocasión hasta pedí que me alquilaran un cuarto en un prostíbulo. Me pasé dos semanas sin salir. Fue divertido.

Los trabajos generalmente son personas que obstaculizan negocios de otros o parejas infieles. En una ocasión me tocó un viejo al que los nietos querían muerto para cobrar herencia. En otra ocasión era una mujer de la alta sociedad que quería deshacerse de su amante lesbiana para apropiarse de sus negocios. En ambas ocasiones me pagaron bien. Los clientes ven a mi trabajo como una inversión a la que esperan sacarle rendimiento. Es cuestión de negocios y ganancias.

Por el último trabajo que hice no cobré. Fue para una mujer, vecina mía, a la que su marido amenazó con matar delante de sus dos hijas. La verdad, la mujer, su marido y sus hijas me resultaban totalmente indiferentes. La mujer, sin embargo, es una treintañera atractiva. Un día coincidimos en la tienda con la mujer y una de las niñas y vi que a la mujer se le había olvidado el dinero para pagar los huevos y el pan que llevaba. La niña, de unos cinco años, iba con ella y le pedía dulces. Como vi a la mujer buscando desesperadamente entre su bolsa y yo no soy paciente, le dije que le prestaba el dinero y que se fuera. También le compré un dulce a la niña. Yo esperaba deshacerme de la señora y la niña, pero cuando la niña recibió el dulce, me lanzó una sonrisa tan especial que me dejó desarmado. Yo no estaba siendo amable, sólo quería que se fueran. Pero la niña decidió lo contrario, y que en recompensa, yo, un infame asesino a sueldo, merecía una sonrisa. Desde entonces saludaba cordialmente a la señora y a las niñas, cosa que no hacía con mis demás vecinos.

Una noche que regresaba a casa, escuché gritos en la casa de la vecina. Marido y mujer se peleaban. Yo al marido nunca lo traté y poco me recordaba de su cara. Como una de las ventanas daba a la calle, me acerqué a observar. El imbécil amenazaba a la mujer con una pistola, mientras las dos niñas lloraban. Yo sé qué cara tiene la gente que puede matar, y el tipo tenía esa determinación, pero todavía no daba el paso final. Para distraerlo, toqué a la puerta. El tipo maldijo a gritos desde adentro. Le dije que dejara de gritar y que no se atreviera a disparar el arma. Enfurecido, salió a la puerta. Yo lo esperé y en dos segundos lo sometí y le quité el arma. Siempre he tenido una fuerza que no me explico, dada lo chaparro y flaco que soy. Le quité la tolva a la pistola. Le di el arma a la mujer, diciéndole que la escondiera y que preparara un té para el tipo. Luego me fui a casa.

Al día siguiente robé una moto y lo seguí hasta donde trabajaba. Esperé a que saliera de su trabajo por la tarde y lo volví a seguir. Llovía fuerte. Esperé a que el tipo saliera de la ciudad y lo alcancé en un semáforo en el que yo sabía que no había cámara y donde no circulaban mucho tráfico. Me puse a la par de su carro, le mostré mi arma, le indiqué que bajara el vidrio y le pedí el celular y la billetera. Me los entregó mansamente. No me reconoció, o por lo menos eso pensé. Luego apunté con mi arma a su frente y disparé. Luego al pecho, en el tercer botón de la camisa, y volví a disparar. El último disparo a la sien. Quedó bien muerto. Abrí la puerta de su carro, lo apagué y puse el freno de mano. Luego me di la vuelta y me fui lo más lejos que pude a tirar la moto y deshacerme del celular y la billtera y de la ropa que llevaba puesta.

Me sentí realmente satisfecho, había librado a las niñas de un padre asesino. La mujer, por su parte, sufriría el impacto de la muerte, pero dadas la circunstancias, se sentiría aliviada. Esa noche volví algo tarde, y no fue sino hasta el otro día que por la mujer de la tienda me di por enterado del suceso. Ay, ya no se puede vivir en paz aquí, me dijo. Yo pensaba justamente lo contrario, pero le dije que tenía razón.

Fui hasta la casa de la vecina y toqué a su puerta. La niña del dulce salió a abrirme y me sonrió, pero tenía sus ojitos hinchados. Mi mamá está triste, me dijo. Decile que venga, le pedí. La mujer salió. Tenía su cara descompuesta, pero se miraba linda. Le di un sobre con dinero. Le dije que era para los gastos del entierro, que lo sentía mucho. Me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Regresé a casa. Me sentí feliz.

martes, 24 de enero de 2012

La anciana

Hola, les contaré la historia que me contó mi amiga. La mama de mi amiga, había salido bien en una materia y quizo festejarlo, mandó a comprar a su hija y la niñera de su hija una coca-cola, mi amiga tenía un peso para comprarse algo. De pronto, mi amiga ve a una anciana caminando por la calle, a ella le pareció muy extraño ya que todos los negocios estaban cerrados, a mi amiga se le cae la moneda que traía mientras miraba a la anciana, se agacha para buscar la moneda,y, cuando se para la anciana no está más. Mi amiga le pregunta a su niñera si no vió nada ahí, y la niñera le dice: Ahí no había nada!

miércoles, 18 de enero de 2012

La casa embrujada

HOLA, MI NOMBRE ES HERNAN Y LO QUE LES VOYA CONTAR ME LO CONTO MI ABUELA LO QUE LE SUCEDIO A MI ABUELA EN HONDURAS EN EL DEPARTEMENTO DE FRANCISCO MORAZAN EN UNA ALDEA LLAMADA SABANAGRANDE VIVIAN MUY ALEJADOS DEL PUEBLO CASI POR EL CEMENTERIO VIVIA UNA SEÑORA CON 3 HIJOS EN ESA CASA PASABAN COSAS ESPELUZNANTE A PARTIR DE LAS 6:00 PM EN ADELANTE LAS LAMINAS CHILLABAN COMO SI ALGO ESTUVIERA CAMINANDO SOBRE ELLA SE ESCUCHABA GENTE HABLANDO EN LA COCINA LAS HOYAS Y TRASTES SE ROMPIAN EN LA NOCHE UNA VEZ DE ESAS MI ABUELA SALIO A VER QUE PASABA Y LO QUE SE ENCONTRO FUE UN ANIMAL NEGRO CON UNOS OJOS ROJOS QUE LA QUEDO VIENDO MI ABUELA MI ABUELA SE ASUSTO MUCHO EN OTRA MI ABUELA SE QUEDABA SOLO EN ESO ELLA SE DURMIO EL LA CAMA Y ELLA SINTIO QUE ALGO DE ACOSTO SOBRE ELLA Y DESPUÉS LE MOVIAN LA CAMA COMO SI ALGUIEN QUISIERA QUE ELLA NO ESTUVIERA EN ESA CASA PERO LO MAS EXTRAÑO FUE CUANDO LA PUSO EN VENTA LA CASA SOLO UNA SEÑORA SE LA COMPRABA SUPUESTAMENTE ELLA HACIA COSAS MALAS COMO BRUJERIA SE LA VENDIO A UNA CANTIDAD MUY BAJA .. ESPERO QUE LE HAYA GUSTADO LA HISTORIA A LO QUE ME CONTO. GRACIAS POR HABERLA LEIDO ESPERO ESCRIBIR OTRA HISTORIA PARA QUE SIENTAS LO QUE LE PASA A ALGUNAS PERSONAS ...

martes, 10 de enero de 2012

Las fotografías

Hace unos meses una amiga mía, que es una fotógrafa por naturaleza y con mucho futuro, decidió pasar un día y la noche sola en los bosques fuera de nuestra ciudad. Ella quiso conseguir las fotos de los bosques y la fauna tan naturalmente como ella podría para su portfolio. No tuvo miedo de estar sola, porque ya había acampado por su cuenta muchas veces antes. Estableció una tienda en medio de un pequeño claro y pasó el día tomando fotos. Se llenó cuatro rollos de la película por aquel viaje, pero algo era extraño sobre ellos. Lo que vio en aquellas fotografías se ha quedado con ella desde entonces, y todavía trata de reponerse del trauma le han causado.
Casi todas las imágenes fueron normales, salvo una imagen en cada rollo de la película. Estas fotos eran de ella, dormida en su tienda en medio de la noche.