martes, 29 de noviembre de 2011

El fantasma de Imelda

En el casco histórico de Sevilla,vivía una señora,Imelda,con su marido Don Fernando Martínez Morales,de profesión viajante.El matrimonio era bien avenido,a veces éste le decía por las mañanas a ella en broma - " No sé que va a ser de ti,cuando yo me muera " a lo que ella comentaba jocosa . " ¿ Tienes pensado morir pronto ? alo que la respuesta de él,siempre era afirmativa.y pronto.Un día,este hombre dijo a su esposa Imelda,que tenía que hacer un viaje de negocios por toda España y que no se preocupase de nada si a él le pasara algo,pués ya había pagado todas sus deudas.El marido de Imelda partió,pasaba el tiempo y no volvía,hasta que la buena mujer pone su correspondiente denuncia por desaparición.Seguía sin volver,las esperanzas se habían difuminado,hasta que la policía la llama para identificar el supuesto cadáver de su marido.Imelda acude al requerimiento y cuando el forense destapa el cadáver,se quedó horrorizada:El cuerpo mostrado estaba muy descompuesto,imposible de identificar,como esta mujer ya no tenía esperanzas de encontrar vivo a su marido,dió por sentado que aquel cadáver era el de Fernando,su esposo.Tras los correspondientes funerales y no muy satisfecha,quiso saber, ( dada la descomposición del cuerpo...) la forma de morir de su cónyugue,comunicándose con él,recurriendo a médiúms,tarotistas y charlatanes que pululan mucho por el tema del ocultismo y la mayoría son simples estafadores.Harta de ser estafada y de estar enclaustrada,decide ir a una fiesta a la que la invitaron.Allí había una chica,la cual empezó a hacer una ouija,e incluso le dijo a Imelda datos sobre sus familiares fallecidos.Esta señora,escarmentada de tanto timador,creyó que era una broma macabra de mal gusto y decepcionada,decidió marcharse de la fiesta,pero cuando iba a abrir la puerta,la chica de la ouija,le increpa y le dice:- " ¿ Alguien conoce a Fernando Martínez Morales? "Imelda enfadada,responde que no iba a tolerar bromas de ningún tipo sobre su difunto marido, a lo cual la chica le dijo que no era nada de broma,que la ouija le había aclarado el paradero de su esposo,Imelda incrédula,furiosa y a la vez helada,sigue oyendo las palabras de la chica que le dice,que él le solía decir por las mañanas,que no se preocupase,que si desaparecía ,tenía todas las deudas pagadas y es más,que Imelda tenía una especie de lunar bajo el pecho.La pobre Imelda,helada siguió escuchando a la chica que prosiguió:-" Tu marido está bien vivo ,muy felíz y rico, está viviendo con otra mujer en Sudamérica,traicionándote a ti,pero no sufras,porque él será traicionado también,dentro de tres meses y volverá a ti para que le perdones."La pobre mujer,conmocionada sale corriendo de allí y vive tres meses en un infierno de nervios y ansiedad,casi sin comer ni beber...a los tres meses y un día,fué a ver a un amigo suyo,Jesuita,que aparte de echarle la bronca por escuchar y estar en los temas de la ouija,la confiesa y conforta un poco.A los tres días de ésto (tres meses y tres días ) oye como que querían abrir la puerta de la casa (la cerradura se había cambiado ,)Cuando abre,ve a su marido,cabizbajo,lloroso,hundido,consumido y de rodillas pidiendo perdón,pero éste último sólo oye:" - Estás enterrado desde hace dos años y muerto en mis recuerdos."
Fernando,el mal marido,se quedó paralizado al mirar a Imelda...era un ser translúcido,con una mano huesuda,cadavérica,con la cual había abierto la puerta...el mismo miedo,le dió fuerzas y salió corriendo hacia el dormitorio.Sobre la cama yacía muerta,inerte,tras tres meses de larga y lenta agonía la pobre mujer.Cuando él se dá la vuelta,el fantasma que estaba tras Fernando,le dice:"- ¡ Ya ves,yo también estoy muerta,no te preocupes,ya he pagado todas mis deudas !"Desde aquel entonces Fernando Martín,vive recluido en un sanatorio psiquiátrico y como la venganza y la justicia de Dios es tan grande,los compañeros del psiquiátrico,cuando juegan con la ouija,dicen recibir mensajes para él,de Imelda.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La noche de los muertos

- ¿Podría dejar de hacer ese horrible ruido? - dijo la Tía Perla casi escupiendo la torta frita que devoraba ferozmente.
- Es que tengo un ortodoncia recien hecha - contestó avergonzada la Abuela Petrona enseñando los premolares.
- Si, bueno. Pero eso no es escusa para andar haciendo esos asqueroso ruidos. Después de todo yo no tengo la culpa de sus malformaciones - replicó la Tía Perla, para después seguir engullendo tortas.
- Es que el café está muy caliente - siguió escusándose la Abuela Petrona.
- No le haga caso abuela - intervino la Tota que escuchaba como por descuido la conversación - Venga que ya nos vamos.

La Tota acompañó a la Abuela hasta el extremo de la habitación, donde estaba ubicado el ataud del Abuelo Rogelio, no con demasiada facilidad, porque ya a esa hora de la noche el baile era casi tan alegre como frenético. Los parientes del difunto bailaban con los de la viuda, pero ellos no lo hacían con los anteriores, sino que preferían hacerlo entre ellos porque era una familia muy cerrada, y eso dificultaba las cosas para los parientes del difunto y para el paso de la Tota y la Abuela Petrona, que se metieron en el baile un ratito para no quedar como unas aburridas.
A toda esta parentela se sumaban también los amigotes de las nietas del Abuelo Rogelio, que se acomodaban a un lado de los bailarines discutiendo cual de las tías tenía las tetas más grandes, tratando de sobornar a los mozos para obtener algún beneficio alcohólico y retandose mutuamente para ver quien se animaba a tocarle el culo a alguna de las tías.
Finalmente, después de unos quince minutos, la Tota y la Abuela Petrona lograron atravezar el tumulto danzante, llegando hasta donde se encontraba el ataúd del Abuelo Rogelio. Junto a él: La Viuda; hirguiéndose con gesto solemne intentando esconder la emoción. La Abuela Petrona después de intercambiar algunas palabras con La Viuda, se abalanzó sobre el cajón dándole un abrazo, para después salir por la puerta principal seguida por la Tota, que aunque muy emocionada, no fué tan efuciba, sino que se limitó a besar tiernamente la tapa del cajón.
La Tía Perla seguió con la mirada a las dos ancianas desde su asiento hasta que se perdieron de vista, reanudando su ataque gastronómico contra los pastelitos rellenos.
La fiesta continuó hasta altas horas de la noche, las serpentinas cubrían por completo el suelo, la música estuvo bárbara, hubo espuma y hacia el final se repartieron gorritos, pitos y matracas, que las viejas hacían sonar alegremente al compás de la Bailanta. Tampoco faltó a la fiesta el coro de borrachines entonando una murgita y alguna que otra inolvidable retirada.
Por supuesto que el Abuelo Rogelio no se mantuvo al margen del festjo, pues fue arrojado por los aires, junto con su cajón, ochenta y siete veces, a pesar de las negativas de la viuda que afirmaba que el abuelo no resistiría tanto ajetreo.
No quiero olvidarme de la torta, que sin duda fué el momento más emotivo de la noche, porque el Abuelo Rogelio, que se había quedado acostado toda la fiesta, se levantó un ratito para dar gracias a todos por haber asistido, dejarse sacar fotos con los concurrentes y después escapándosele alguna lagrimita se volvió a acostar para seguir descansando.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Enamorado del más allá

Después de cumplir 15 años, mi vida, empezó a cambiar, todo empezó una noche del mes de abril, lista para dormir, algo se acuesta a mi lado en mi cama y me empieza a molestar, a sujetarme de las manos, a respirar sobre mí, yo tenía los ojos cerrados, por miedo, pero al abrirlos ese ser se desvanecía y me hacía parecer como que había sido parte de mi imaginación.

Pasé largas noche sintiendo a ese ser, hacía que yo en las mañanas, me levantara con grandes moretones en todo mi cuerpo, haciendo creer a mi familia que eran cosas mías, aprendía vivir con ese ser.

Así pasó un año, hasta que un día me decidí a preguntar que quería de mí, y así lo hice, llegó la noche y denuevo llegó ese ser que me llenava de miedo, y al hacercarse ami cama saben es la peor imagen que 7 años después no puedo olvidar, era un ser regordete, pequeño, llevaba un gran sombrero, y recorría mi habitación dando saltos, tenía la cara diabólica, y una sonrisa de ultratumba, al verle a la cara, se desvaneció ante mí, luego de eso, mi madre me llevó con espiritistas y confirmaron que había sido un duende, que se había enamorado de mí, que toda la vida había vivido en mi casa y que sí le gusta alguien él se iba a materializar.

La verdad es que a mí siempre me han seguido seguido seres del más allá, hasta el punto, de ver a mi abuelita, tres días después de haber fallecido, esa una imagen que no la saco de mi mente aunque mi familia no le dió alguna importancia, vi a mi abuela arrimada en el lado de mi cama, vestida con los trajes que fue enterrada, y flotando sobre el piso.

Si ustedes no me creen todo lo que me ha pasado, yo sí pues tengo la suerte sí lo puedo decir así de ser seguida por seres del más allá hasta el punto de que hace unos días, uno de estos espíritus me dió su nombre y la dirección donde había vivido, comprobé que murió hace cinco años víctima de los celos de su esposo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Una historia real

Pues lo viví y te lo cuento, me fui a vivir con mi familia al campo a una casa muy grande y hermosa realmente, lo cual con mis pocos muebles quedaba mucho espacio libre pues tenia dos living enormes y muchos ambiente los cuales quedaban vacíos lo que le daba una sonoridad especial a la casa, cuando llegue todos me preguntaban que tal la casa? a lo que yo respondía hermosa, por supuesto pero de pronto se empezaron a sentir ruidos y pasos que retumbaban en toda la casa, además, se movían los picaporte de las puertas sin que veas a nadie haciéndolo, pensé que era yo el sugestionado, pero cuando descubrí que todos los sentíamos y veíamos ya era otra cosa, pues en esa casa se suicido el dueño anterior curioso pero real, todos sabían la historia y de hay las preguntas...