martes, 31 de mayo de 2011

Las fotografías

Hace unos meses una amiga mía, que es una fotógrafa por naturaleza y con mucho futuro, decidió pasar un día y la noche sola en los bosques fuera de nuestra ciudad. Ella quiso conseguir las fotos de los bosques y la fauna tan naturalmente como ella podría para su portfolio. No tuvo miedo de estar sola, porque ya había acampado por su cuenta muchas veces antes. Estableció una tienda en medio de un pequeño claro y pasó el día tomando fotos. Se llenó cuatro rollos de la película por aquel viaje, pero algo era extraño sobre ellos. Lo que vio en aquellas fotografías se ha quedado con ella desde entonces, y todavía trata de reponerse del trauma le han causado.
Casi todas las imágenes fueron normales, salvo una imagen en cada rollo de la película. Estas fotos eran de ella, dormida en su tienda en medio de la noche

martes, 24 de mayo de 2011

La muerte del tío Hans

El conde de Leipzig cuenta esta curiosa experiencia: "Mi tía, la princesa de Tarento, me contó que en la Haya, en el día y la hora que moría su tío Hans, alguien la agarró fuertemente cuando se paseaba por un bosque. Ella lanzó un grito, pues no había por allí ninguna persona que pudiera haberla tocado. Se examinó el brazo y vio marcadas las huellas de la presión de los cuatros dedos y el pulgar de una mano. La princesa se dijo entonces: '¡Mi tío Hans ha muerto, pues me había prometido formalmente que se despediría de mi!'.
Este es uno de los tantos ejemplos que hay sobre marcas físicas que dejan algunos espíritus en las personas con las que hacen contacto.

lunes, 16 de mayo de 2011

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Estaba escrito que el fin del mundo, el Apocalipsis, llegaría por obra del hijo de Satán, el Anticristo. Satán, como ya había hecho en anteriores ocasiones a lo largo de la historia, viajó al mundo terrenal con apariencia humana. Como las otras veces, buscó una mujer joven y fuerte para que fuera la madre de su hijo. Tenía que ser una mujer casada, y que mantuviera relaciones con su marido periódicamente para no despertar sospechas. Se encaprichó de una joven rubia y atlética, muy atractiva. Entró en su casa y la poseyó practicando el sexo más salvaje y depravado que se pueda imaginar. Satán con su malvado poder hizo que su mente lo olvidara, y nueve meses después nació su hijo. Su nombre era Software. Este niño empezó a prepararse para su misión estudiando a sus hermanos de tiempos pasados: Atila, Gengis Khan, Hitler… Todos ellos fueron hijos de Satán que fallaron en su misión. Al igual que ellos se preparó para ser un gran líder y formar un poderoso imperio.

Creció observando a los humanos para conocer sus debilidades, haciéndose pasar por uno de ellos, ganándose su confianza. Viendo que todos sus hermanos fallaron a pesar de haber construido grandes imperios, decidió cambiar de táctica. Su imperio no debía ser militar. Se fijó en el posible potencial de la industria informática, y vio en ella su medio para dominar a los humanos. Utilizando su poder sobrenatural, empezó a apoderarse de diversos sectores de esta industria, y logró formar un poderoso imperio informático. Ya formado, el Imperio extendió sus malévolos tentáculos introduciéndose en todos los campos empresariales e industriales. En poco tiempo toda la economía mundial estaba bajo su poder. Ninguna empresa, ningún banco, nada podía funcionar sin los programas informáticos del Imperio. Incluso estaban bajo su dominio usuarios particulares en sus casas. El Imperio llegó a tener más adeptos que cualquier religión del mundo.

Como una secta destructiva, obligó a sus súbditos a pagar un tributo cada poco tiempo. Había que comprar actualizaciones de los programas continuamente, pues estos se quedaban obsoletos en cuestión de semanas. Todos los programas del Imperio fueron la droga más usada del mundo. Prácticamente todo el planeta estaba enganchado. Software en su trono se reía viendo como los pobres humanos intentaban inútilmente manejar sus productos. Pero estos fallaban inteligentemente, arruinando proyectos, trabajos, vidas. Todo el planeta sufría pero no podía hacer nada, eran adictos a las drogas informáticas del Imperio.

Pero esto no era suficiente, el broche final para llevar a cabo su plan fue el "Efecto 2000". Algunos profetas lo predijeron, y los humanos aterrados intentaron prepararse para ello durante meses, pero fue inútil. El 31 de diciembre de 1999 a las 00:00 h, cuando comenzó el año 2000, empezó también el Armaguedón. Todos los ordenadores fallaron, la industria y la economía se colapsó, la electricidad dejó de funcionar, los trenes descarrilaron, los aviones se estrellaron… Los misiles de todos los países se dispararon controlados por los ordenadores, destruyendo todas las fuerzas militares y policiales del mundo. El caos y la destrucción reinaron en la Tierra. La ley había sido eliminada, los humanos empezaron a pelearse por comida y ropa. Pero había desaparecido todo vestigio de humanidad en ellos. Ya no eran humanos, se comportaban como alimañas egoístas y enloquecidas, peleándose y matando por un trozo de pan. Software había triunfado.

Por fin un hijo de Satán se había apoderado del mundo. La risa de Satán resonaba ensordecedora en los confines del infierno. Dios observaba apenado como su creación se había destruido. Pero aquello no fue el fin del mundo, fue un nuevo origen. Satán mandaba ahora y Dios era el que debía actuar en las sombras. Se había producido un cambio de Dirección General, y aquello era solo el principio…

domingo, 8 de mayo de 2011

En el espejo

Normalmente dormís profundamente. Pero la tormenta eléctrica que se está desatando afuera no permite que concilies el sueño. Cuando estás quedándote dormido otro trueno te despierta. Este ciclo se repite toda la noche. Entonces sigues así, con tus ojos abiertos y atentos, observando tu cuarto que se ilumina antes que nuevamente las sombras lo invadan. Tus ojos se mueven de objeto desconocido, a objeto, hasta que llegas a tu espejo, adyacente a través de la habitación.
De repente un destello de luz, y el espejo se ilumina. Durante un escaso segundo el espejo te revela una docena de caras. Siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miran fijamente hacia donde estás, sus pupilas negras fijas sobre tu cara.
Luego se termina. ¿Estás seguro de lo que viste? Todavía en shock no lográs dormir por el resto de la noche. A la mañana siguiente quitás el espejo de la pared y lo tirás a la basura. No importa si la visión que tuviste es verdad o mentira, pero querés librarte de ese espejo. De hecho, te deshaces de cada espejo de la casa.
Las semanas pasan y el acontecimiento de aquellas noche quedan en un rincón de tu memoria pasiva. Estás pasando el día en la casa de un amigo y es hora de usar el baño. Mientras estás ahí la canilla se abre y comienza a correr sin que la toques. Desconcertado por esto, aún no actuas, tratando de convencerte que es causa de una paranoia en tu mente. El agua comienza a echar vapor y una capa de humedad cubre el espejo. Mirás atentamente mientras se forman las palabras: "Por favor devuelve los espejos. Extrañamos verlo mientras duerme por la noche."