Allí estábamos mi amigo y yo encogidos detrás de las cortinas temblando de miedo. Esperábamos que el monstruo no se diera cuenta de nuestra presencia, se cansara y se fuera. Estábamos seguros de que pasaría de largo e incluso mi compañero me sonrió con confianza guiñándome el ojo. Entonces vi sus ojos rojos, sentí un agudo dolor en el cuello y un frío intenso en el corazón. Desperté con otros ojos, otras manos, otras uñas, otro pelo, otros dientes...
Las cortinas estaban descorridas y mi alma ya no existía. Mi amigo yacía a mi lado en un charco de sangre con la yugular desgarrada y los ojos abiertos. Su cara desencajada en una eterna agonía mostraba el terror absoluto. Y me dió la risa...
Me hacía gracia mirarle... Tenía sed y bebí su sangre muerta mientras coágulos llovían de mis lagrimales. Lloraba, reía e hipaba en un doloroso frenesí. Mi vida había cambiado.
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esta genial la historia
ResponderEliminarWua, esta chika la historia, pero chilera hehehe sigue asi.
ResponderEliminarmola mazo xd xd
ResponderEliminarMuy corto le falta algo creo que un buen inició
ResponderEliminarno entiedo
ResponderEliminarextrañaa
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