domingo, 8 de mayo de 2011

En el espejo

Normalmente dormís profundamente. Pero la tormenta eléctrica que se está desatando afuera no permite que concilies el sueño. Cuando estás quedándote dormido otro trueno te despierta. Este ciclo se repite toda la noche. Entonces sigues así, con tus ojos abiertos y atentos, observando tu cuarto que se ilumina antes que nuevamente las sombras lo invadan. Tus ojos se mueven de objeto desconocido, a objeto, hasta que llegas a tu espejo, adyacente a través de la habitación.
De repente un destello de luz, y el espejo se ilumina. Durante un escaso segundo el espejo te revela una docena de caras. Siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miran fijamente hacia donde estás, sus pupilas negras fijas sobre tu cara.
Luego se termina. ¿Estás seguro de lo que viste? Todavía en shock no lográs dormir por el resto de la noche. A la mañana siguiente quitás el espejo de la pared y lo tirás a la basura. No importa si la visión que tuviste es verdad o mentira, pero querés librarte de ese espejo. De hecho, te deshaces de cada espejo de la casa.
Las semanas pasan y el acontecimiento de aquellas noche quedan en un rincón de tu memoria pasiva. Estás pasando el día en la casa de un amigo y es hora de usar el baño. Mientras estás ahí la canilla se abre y comienza a correr sin que la toques. Desconcertado por esto, aún no actuas, tratando de convencerte que es causa de una paranoia en tu mente. El agua comienza a echar vapor y una capa de humedad cubre el espejo. Mirás atentamente mientras se forman las palabras: "Por favor devuelve los espejos. Extrañamos verlo mientras duerme por la noche."

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