jueves, 22 de diciembre de 2011

La noche de los Santos

Me cuesta mucho hablar sobre esta historia porque se me ponen los pelos de punta. Es una historia real como la vida misma y desde entonces yo no rechazo ningún suceso paranormal. Esta experiencia me hizo ver que realmente existe algo sobrenatural en nuestro mundo.

Mientras que en EEUU se celebra halloween, aquí en España se celebra la noche de los Santos. En esta noche tan especial es tradición para muchos acercarse al cementerio para poner flores a los seres difuntos.

Yo me encontraba con mi hermana y nuestros amigos y decidimos acercarnos hasta el cementerio para ver el panorama. Resultó que en el cementerio no habia nadie ya que las personas solían ir a las 8 de la noche y ya eran pasadas las 10.

Nos adentramos y entre tanto gato merodeando y el simple hecho de que estaba en un cementerio, me empezó a entrar el pánico y le pedí a mi hermana que salieramos fuera, y eso fue lo que hicimos. Una vez fuera mis amigos se sentaron en el muro salvo una amiga y yo que nos quedamos de frente mirando hacia dentro del cementerio. Mientras mis amigos hablaban, yo con el pánico todavía en el cuerpo, no dejaba de mirar para adentro aterrorizada (cuando esto ocurrió tenía yo 13 años).
De repente, en un segundo nada más, ví algo espeluznante y a la vez ilógico. La silueta de una mujer anciana de cintura para arriba flotando, detrás le seguía unas piernas también flotando, luego un brazo con un carro de la compra y por último, el segundo brazo llevando a un perro con una correa. Todo esto como una especie de masa de humo blanco. Me puse a gritar no se si del susto o del terror y mi amiga chilló también. Yo pensé que ella había visto lo mismo que yo, pero no, ella solo chilló del susto.

Les conté a mis amigos lo que había visto y me calmaron diciéndome que habría sido una alucinación simplemente porque tenia miedo. Fuera lo que fuera pedi que nos fueramos de allí.

Según nos estabamos marchando nos encontramos allí mismo sentados en una ermita a dos chicos que iban con mi hermana a clase. Me vieron que estaba inquieta y nerviosa y me preguntaron que a ver que me pasaba. Nada más de cirles : es que he visto... me interrumpieron para decirme: ¿has visto esto y esto? y me dijeron exactamente lo mismo que yo había visto. Todos nosotros nos quedamos boquiabiertos sin saber que decir. Nos contaron que en otra ocasión ellos también lo vieron y que no habíamos sido los únicos.

Esto ya no se si sera cierto o no, pero nos dijeron que había una leyenda que decia que una mujer en su casa se fue a hacer una tortilla y cuando tenía la sartén en el fuego se dió cuenta de que no tenia huevos, asi que cogió el carro para aprovechar a comprar más cosas y salió de casa con su perro sin acordarse de quitar la sartén del fuego. Cuando volvía para su casa vio por la ventana que todo estaba ardiendo y corrió con la mala suerte de que la cogió un camión y la separara por la mitad en dos partes. Nos fuimos de alli pitando. Escalofriante.

Cada vez que paso por al lado del cementerio me acuerdo y procuro no mirar hacia el interior.

Desde entonces mis amigos y yo no hemos vuelto a hablar del tema ya que era evidente que lo que yo había visto era tan real como cierto.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Terror en reunión familiar

Yo nunca pense que tendria algo especial, sin embargo me di cuenta que estaba equivocada.
Cuando yo tenia unos 12 años, me llevaron a una reunion familiar, yo estaba comiendo cuando escuche que tocaban en la puerta:

-Abuelita estan tocando la puerta-Dije yo.
Mi abuela me miro como si estuviera loca,incluso mi madre y mis tios.
-¿No vas a abrir?-insisti.
Como vi que nadie me respondia me levante de la silla y sali.
Afuera habia un señor palido y no tendrias mas de 70 años, el señor tenia un bebe de ojos verdes en sus brazos,como el señor no me hablaba le dije:
-Pase la reunion es aca adentro y Bienvenido-le dije con amabilidad.
El señor me dio al bebe que traia en los brazos, mire al bebe y le sonrei.
Cuando voltie para hablarle al señor ya no estaba.
Entre con el bebe en mis brazos y me fui directo al cuarto, El bebe empezo a llorar en mis brazos asi que para calmarlo le cante una cancion de cuna.
Mi Abuela llego y dijo:
-¿A quien le cantas Rebeca?
-A este bebe, vino un señor y me lo entrego, ten cargalo-le dije mientras le pasaba al bebe. mi abuela temblo,y se retiro asustada.
Me quede en Shock cuando vi que el bebe desaparecio de mi vista.
Dure todo el dia buscandolo pero no lo encontre.
Al dia siguente que me desperte, encontre al mismo señor en mi baño, me asuste tanto que le dije ami mama que hiria con una amiga, y eso fue lo que hise, pero mi amiga era experta en cosas paranormales.
Al visitar ami amiga, le conte todo lo sucedido, ella me escucho y me dijo:
-Amiga tu tienes un don muy especial,Nadie es capaz de ver a los seres que ya no estan con nosotros,Pero tu si!cuidate bien Rebeca que no seran los unicos!ellos tienen algo que decirte-Me dijo entusiasmada.

Desde ese dia, yo los sigo viendo y aun nose que me quieren decir, hoy en dia tengo 16 años.
Otros fantasmas se me aparesen igual que el señor y el bebe, Tratando de decirme algo, que solo yo podre saber.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Extraña persecusión

El calor era infernal, tenía el ventilador a full capacidad, la humedad se sentía en el ambiente que casi no te dejaba respirar, fastidiado y molesto a la vez por no poder conciliar el sueño, y ya eran las tres de la mañana, me levanto de la cama, abro el refrigerador y sirvo un vaso de agua bien helada, y me la bebo de un sorbo, me dirijo al salón de estar, enciendo la tele, y estoy con el control cambiando de cana en canal, y nada interesante que ver. De pronto, se oye una jauría de perros, seguida por un tropel de caballos que se estaban acercando y se escuchan gritos los perros ladran con mas fuerza, la curiosidad me invade, y salto del sofá donde estaba sentado corro la cortina, y abro la ventana. Venia un hombre a caballo y mas atrás lo seguían muy de cerca una caballería como de 10 hombres a caballo se oye una detonación y el caballo donde venia el hombre a quien aparentemente cae al piso, acto seguido los otros hombres se abalanzan con el infortunado perseguido y lo atrapan, estos individuo vestían un uniforme de color azul como los que se usaban en el tiempo de la colonia, el hombre a el que maniataron tenia un pantalón y camisa blanca, uno de los uniformado se acerca al perseguido y la propina un golpe con el puño cerrado en la cara que el infortunado individuo pierde la estabilidad y cae al piso,acto seguido los otro le dan punta pie por toda la humanidad del individuo luego se escucha una voz que dice “Levanten a ese maldito” Dos de los uniformados agarran al individuo por el brazo y lo ponen en pie, y yo pienso ¿quienes son esta gente? Que yo sepa aquí no hay policía montada y no creo que estén firmando una escena de alguna película por que no hay cámaras ni luces estaba yo sumergido en mi pensamiento cuando la tropa toda monta en sus caballos y al infortunado hombre le amarran una soga al cuello, y el que fungía de jefe golpea los flanco de su caballo y este sale en veloz carrera, seguido por los de más y por último queda el infortunado, que sale corriendo tratando de seguir el paso del caballo para no ser arrastrado, el extraño cortejo pasa frente de mi ventana y se dirigen hacia el final de la calle y pienso será que no ven la pared que estaba a unos diez metro donde estaban parados, como perdía la visibilidad de los uniformados abro la puerta y salgo al lugar donde Estaban parados segundos antes los individuos y alcanzo a mirar que el infortunado hombre ya había caído y lo llevaban arrastrando y los jinetes iban a estrellarse con la pared pero ante la incredulidad de mis ojos los jinetes y el infortunado hombre pasaron por frente a la pared desapareciendo en la misma, los perros seguían ladrando y yo corro hacia la pared para mirar si dejaron algún rastro pero cuando ya había corrido como tres metros recuerdo ¿y el caballo que había caído con el disparo dónde está? Yo lo vi caer y le vi que se mantenía en el suelo, mientras los jinetes golpeaban al infortunado hombre, me desisto de seguir hacia la pared y regreso para buscar rastro del caballo caído, pero no hay nada como si esto no fuera pasado. Al instante de la vereda, varios vecinos salieron incrédulos de lo que ellos evidentemente habían visto y oído. Nos quedamos platicando sobre el extraño suceso y llegamos a la conclusión de que eran seres de otro dimensión o los mal llamados fantasma, y bueno, mejor me voy a dormir. En esta vida, siempre están ocurriendo cosas, que la mayoría de las veces, no tienen explicación alguna, sólo nos quedan contarlas y esperar si nos creen o no, pero lo más importante es que siempre debemos estar preparados para enfrentarlas.

martes, 29 de noviembre de 2011

El fantasma de Imelda

En el casco histórico de Sevilla,vivía una señora,Imelda,con su marido Don Fernando Martínez Morales,de profesión viajante.El matrimonio era bien avenido,a veces éste le decía por las mañanas a ella en broma - " No sé que va a ser de ti,cuando yo me muera " a lo que ella comentaba jocosa . " ¿ Tienes pensado morir pronto ? alo que la respuesta de él,siempre era afirmativa.y pronto.Un día,este hombre dijo a su esposa Imelda,que tenía que hacer un viaje de negocios por toda España y que no se preocupase de nada si a él le pasara algo,pués ya había pagado todas sus deudas.El marido de Imelda partió,pasaba el tiempo y no volvía,hasta que la buena mujer pone su correspondiente denuncia por desaparición.Seguía sin volver,las esperanzas se habían difuminado,hasta que la policía la llama para identificar el supuesto cadáver de su marido.Imelda acude al requerimiento y cuando el forense destapa el cadáver,se quedó horrorizada:El cuerpo mostrado estaba muy descompuesto,imposible de identificar,como esta mujer ya no tenía esperanzas de encontrar vivo a su marido,dió por sentado que aquel cadáver era el de Fernando,su esposo.Tras los correspondientes funerales y no muy satisfecha,quiso saber, ( dada la descomposición del cuerpo...) la forma de morir de su cónyugue,comunicándose con él,recurriendo a médiúms,tarotistas y charlatanes que pululan mucho por el tema del ocultismo y la mayoría son simples estafadores.Harta de ser estafada y de estar enclaustrada,decide ir a una fiesta a la que la invitaron.Allí había una chica,la cual empezó a hacer una ouija,e incluso le dijo a Imelda datos sobre sus familiares fallecidos.Esta señora,escarmentada de tanto timador,creyó que era una broma macabra de mal gusto y decepcionada,decidió marcharse de la fiesta,pero cuando iba a abrir la puerta,la chica de la ouija,le increpa y le dice:- " ¿ Alguien conoce a Fernando Martínez Morales? "Imelda enfadada,responde que no iba a tolerar bromas de ningún tipo sobre su difunto marido, a lo cual la chica le dijo que no era nada de broma,que la ouija le había aclarado el paradero de su esposo,Imelda incrédula,furiosa y a la vez helada,sigue oyendo las palabras de la chica que le dice,que él le solía decir por las mañanas,que no se preocupase,que si desaparecía ,tenía todas las deudas pagadas y es más,que Imelda tenía una especie de lunar bajo el pecho.La pobre Imelda,helada siguió escuchando a la chica que prosiguió:-" Tu marido está bien vivo ,muy felíz y rico, está viviendo con otra mujer en Sudamérica,traicionándote a ti,pero no sufras,porque él será traicionado también,dentro de tres meses y volverá a ti para que le perdones."La pobre mujer,conmocionada sale corriendo de allí y vive tres meses en un infierno de nervios y ansiedad,casi sin comer ni beber...a los tres meses y un día,fué a ver a un amigo suyo,Jesuita,que aparte de echarle la bronca por escuchar y estar en los temas de la ouija,la confiesa y conforta un poco.A los tres días de ésto (tres meses y tres días ) oye como que querían abrir la puerta de la casa (la cerradura se había cambiado ,)Cuando abre,ve a su marido,cabizbajo,lloroso,hundido,consumido y de rodillas pidiendo perdón,pero éste último sólo oye:" - Estás enterrado desde hace dos años y muerto en mis recuerdos."
Fernando,el mal marido,se quedó paralizado al mirar a Imelda...era un ser translúcido,con una mano huesuda,cadavérica,con la cual había abierto la puerta...el mismo miedo,le dió fuerzas y salió corriendo hacia el dormitorio.Sobre la cama yacía muerta,inerte,tras tres meses de larga y lenta agonía la pobre mujer.Cuando él se dá la vuelta,el fantasma que estaba tras Fernando,le dice:"- ¡ Ya ves,yo también estoy muerta,no te preocupes,ya he pagado todas mis deudas !"Desde aquel entonces Fernando Martín,vive recluido en un sanatorio psiquiátrico y como la venganza y la justicia de Dios es tan grande,los compañeros del psiquiátrico,cuando juegan con la ouija,dicen recibir mensajes para él,de Imelda.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La noche de los muertos

- ¿Podría dejar de hacer ese horrible ruido? - dijo la Tía Perla casi escupiendo la torta frita que devoraba ferozmente.
- Es que tengo un ortodoncia recien hecha - contestó avergonzada la Abuela Petrona enseñando los premolares.
- Si, bueno. Pero eso no es escusa para andar haciendo esos asqueroso ruidos. Después de todo yo no tengo la culpa de sus malformaciones - replicó la Tía Perla, para después seguir engullendo tortas.
- Es que el café está muy caliente - siguió escusándose la Abuela Petrona.
- No le haga caso abuela - intervino la Tota que escuchaba como por descuido la conversación - Venga que ya nos vamos.

La Tota acompañó a la Abuela hasta el extremo de la habitación, donde estaba ubicado el ataud del Abuelo Rogelio, no con demasiada facilidad, porque ya a esa hora de la noche el baile era casi tan alegre como frenético. Los parientes del difunto bailaban con los de la viuda, pero ellos no lo hacían con los anteriores, sino que preferían hacerlo entre ellos porque era una familia muy cerrada, y eso dificultaba las cosas para los parientes del difunto y para el paso de la Tota y la Abuela Petrona, que se metieron en el baile un ratito para no quedar como unas aburridas.
A toda esta parentela se sumaban también los amigotes de las nietas del Abuelo Rogelio, que se acomodaban a un lado de los bailarines discutiendo cual de las tías tenía las tetas más grandes, tratando de sobornar a los mozos para obtener algún beneficio alcohólico y retandose mutuamente para ver quien se animaba a tocarle el culo a alguna de las tías.
Finalmente, después de unos quince minutos, la Tota y la Abuela Petrona lograron atravezar el tumulto danzante, llegando hasta donde se encontraba el ataúd del Abuelo Rogelio. Junto a él: La Viuda; hirguiéndose con gesto solemne intentando esconder la emoción. La Abuela Petrona después de intercambiar algunas palabras con La Viuda, se abalanzó sobre el cajón dándole un abrazo, para después salir por la puerta principal seguida por la Tota, que aunque muy emocionada, no fué tan efuciba, sino que se limitó a besar tiernamente la tapa del cajón.
La Tía Perla seguió con la mirada a las dos ancianas desde su asiento hasta que se perdieron de vista, reanudando su ataque gastronómico contra los pastelitos rellenos.
La fiesta continuó hasta altas horas de la noche, las serpentinas cubrían por completo el suelo, la música estuvo bárbara, hubo espuma y hacia el final se repartieron gorritos, pitos y matracas, que las viejas hacían sonar alegremente al compás de la Bailanta. Tampoco faltó a la fiesta el coro de borrachines entonando una murgita y alguna que otra inolvidable retirada.
Por supuesto que el Abuelo Rogelio no se mantuvo al margen del festjo, pues fue arrojado por los aires, junto con su cajón, ochenta y siete veces, a pesar de las negativas de la viuda que afirmaba que el abuelo no resistiría tanto ajetreo.
No quiero olvidarme de la torta, que sin duda fué el momento más emotivo de la noche, porque el Abuelo Rogelio, que se había quedado acostado toda la fiesta, se levantó un ratito para dar gracias a todos por haber asistido, dejarse sacar fotos con los concurrentes y después escapándosele alguna lagrimita se volvió a acostar para seguir descansando.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Enamorado del más allá

Después de cumplir 15 años, mi vida, empezó a cambiar, todo empezó una noche del mes de abril, lista para dormir, algo se acuesta a mi lado en mi cama y me empieza a molestar, a sujetarme de las manos, a respirar sobre mí, yo tenía los ojos cerrados, por miedo, pero al abrirlos ese ser se desvanecía y me hacía parecer como que había sido parte de mi imaginación.

Pasé largas noche sintiendo a ese ser, hacía que yo en las mañanas, me levantara con grandes moretones en todo mi cuerpo, haciendo creer a mi familia que eran cosas mías, aprendía vivir con ese ser.

Así pasó un año, hasta que un día me decidí a preguntar que quería de mí, y así lo hice, llegó la noche y denuevo llegó ese ser que me llenava de miedo, y al hacercarse ami cama saben es la peor imagen que 7 años después no puedo olvidar, era un ser regordete, pequeño, llevaba un gran sombrero, y recorría mi habitación dando saltos, tenía la cara diabólica, y una sonrisa de ultratumba, al verle a la cara, se desvaneció ante mí, luego de eso, mi madre me llevó con espiritistas y confirmaron que había sido un duende, que se había enamorado de mí, que toda la vida había vivido en mi casa y que sí le gusta alguien él se iba a materializar.

La verdad es que a mí siempre me han seguido seguido seres del más allá, hasta el punto, de ver a mi abuelita, tres días después de haber fallecido, esa una imagen que no la saco de mi mente aunque mi familia no le dió alguna importancia, vi a mi abuela arrimada en el lado de mi cama, vestida con los trajes que fue enterrada, y flotando sobre el piso.

Si ustedes no me creen todo lo que me ha pasado, yo sí pues tengo la suerte sí lo puedo decir así de ser seguida por seres del más allá hasta el punto de que hace unos días, uno de estos espíritus me dió su nombre y la dirección donde había vivido, comprobé que murió hace cinco años víctima de los celos de su esposo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Una historia real

Pues lo viví y te lo cuento, me fui a vivir con mi familia al campo a una casa muy grande y hermosa realmente, lo cual con mis pocos muebles quedaba mucho espacio libre pues tenia dos living enormes y muchos ambiente los cuales quedaban vacíos lo que le daba una sonoridad especial a la casa, cuando llegue todos me preguntaban que tal la casa? a lo que yo respondía hermosa, por supuesto pero de pronto se empezaron a sentir ruidos y pasos que retumbaban en toda la casa, además, se movían los picaporte de las puertas sin que veas a nadie haciéndolo, pensé que era yo el sugestionado, pero cuando descubrí que todos los sentíamos y veíamos ya era otra cosa, pues en esa casa se suicido el dueño anterior curioso pero real, todos sabían la historia y de hay las preguntas...

lunes, 3 de octubre de 2011

El diablo en el espejo

Estabamos todos tomando unas copas en un bar de mi ciudad. Estabamos de risas y bebiendo lo normal, cuando apareció un muchacho moreno, de unos 16 años, como nosotros. Alberto, uno de mis amigos que allí se encontraban, le saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas.
Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrabamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contabamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Safías, el chaval gótico amigo de Pablo, dijo que conocía una forma de ver al Diablo.
Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente:(Textualmente)"En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta.
Enciende 12 velas, al poder ser negras, y situate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y situate, como dije antes, enfrente del espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo"Todos nos lo tomamos a broma, pero David, otro amigo con el mayor valor que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema.
Estabamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo.24 de Diciembre, las 23:55. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a David.
No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a David en el suelo, agarrandose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital.Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa.
Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras:"Lo he visto . . . Tengo mucho miedo"Ahora ya he conseguido dormir, pero David no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vió en el espejo. Y estará así hasta que se muera.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Los ojos iluminados

Hola primero que nada esta historia me la contó a mí un maestro que tuve en la secundaria, le creo porque era un persona seria y porque además el lugar donde vive y donde yo vivía es una zona muy enigmática y de muchos misterios…
Resulta que dice que cuando era joven como de unos 23 años tenía un gran amigo al que le gustaba mucho ir a fiestas y andar con las chicas, bueno una noche fueron juntos a una fiesta pero mi maestro (que se llama Salomón) se tenía que ir temprano entonces su amigo no se quería ir aun, entonces dice que lo dejo en la fiesta, ya como eso de las 2 de la mañana dice que su amigo se retiro de la fiesta y empezó a caminar para ver si tomaba un taxi, cerca de ahí hay un puentecito y luego del puentes están unas bancas como de un parquecito, bueno el caso es que el tipo este vio un mujer sentada en una de las bancas, tenía un vestido blanco con adornos rojos su cabello era largo, y traía un abanico, entonces se dirigió hacia ella para hacerle platica, cuando la chica se levanto y empezó a caminar dándole la espalda al, y el por mujeriego se fue siguiéndola, dice que el recuerda que camino como 5 minutos detrás de ella cuando reacciono estaba en la entrada del panteón del pueblo, debo aclarar que de donde él estaba hacia el panteón son como 2 horas caminando, dice que cuando vio que la chica entro al panteón el le grito y le dijo: oye cómo te llamas? en eso dice que la chica volteo y cuál fue su sorpresa que sus ojos eran como 2 faros de un coche, y en eso cayo desmayado el tipo….
Cuando despertó estaba en un jacal, como una cabañita sucia y mal hecha, estaba ahí una viejita que le estaba sirviendo un té, era una señora pepenadota que le dijo que lo había encontrado cerca del basurero con los ojos abiertos, sentía que le ardían muchos los ojos, entonces como pudo la viejita lo ayudo a contactar a su familia….
Regreso a su casa, ya habían pasado como 6 meses, pero el cada vez que cerraba los ojos veía los de la mujer que lo hipnotizó, como su situación fue empeorando lo internaron en un sanatorio en Xalapa…. y desde ahí en lo poco que se ha recuperado ha contado por partes lo que le paso….
Su amigo, mi maestro dice que investigo y dicen que esa mujer se aparece a los hombres porque su novio un día por celos la mato y de los golpes que le dio, prácticamente le saco los 2 ojos….
Bueno esa es mi historia, un poco larga lo sé, ya tiene como 7 años que no veo a mi maestro, pero creo que su amigo sigue internado
ATENCIÓN: YO TENGO 12 AÑOS ESTA HISTORIA ME LA CONTO UNA AMIGA DE MI HERMANA QUE ES MUCHO MAS GRANDE Y YO LA ESCRIBÍ COMO SI ME HUBIERA PASADO MI PERO LE PASÓ A ELLA

viernes, 16 de septiembre de 2011

Lo desconocido

Esto ocurrió un fin de semana que se presentaba perfecto; discotecas, alcohol, chicas...
Era viernes por la noche y mis padres no se encontraban en casa, ni lo estarían en todo el fin de semana.
Estaba viendo la televisión, y poco a poco estaba acabando con mi paciencia. Decidí cojer el teléfono y llamar a un amigo, o quizás un par. –Cuantos mas, mejor nos lo pasaremos-
Con la libertad de estar solo en casa, coji el teléfono y llame a un par de amigos, para invitarlos a pasar un fin de semana en mi casa.
Hice cinco o seis llamadas. –Tengo que decir que en dos de ellas marque un número erróneo-
Dos de mis mejores amigos aceptaron mi invitación y vinieron a mi casa. -Es una casa apartada de la ciudad-.
Picaron a la puerta. Decidí apagar la televisión, ya que me estaba aburriendo. Abrí la puerta y los recibí.
Pasamos todos tres juntos al comedor, y me di cuenta de que la televisión seguía encendida. Yo estaba seguro que la apague antes de recibir a mis colegas. –Aun así no le di mayor importancia-
Como jóvenes que somos, nos pusimos a ver la tele y beber como hacemos normalmente, aprovechando la ausencia de nuestros padres en casa. Nos lo estábamos pasando de lo mejor.
Risas, críticas a los programas que echaban por la tele etc...Pero de repente, escuchemos un fuerte golpe, venia de arriba.
Toni dijo que no era nada, que el viento probablemente habría abierto una ventana mal encajada.
Se hacia cada vez mas tarde, y nosotros continuábamos a lo nuestro, bebiendo, riéndonos y esas cosas.
Empezaron a retransmitir un programa de efectos paranormales, la hora es indicada para que los niños no la puedan ver. Empezaron haciendo un reportaje en un cementerio. Apaguemos la tele, ya que esos temas, no nos interesaban.
Porque lo quitáis, tenéis miedo o que? –Vaciló Ivan-.
Ivan era el típico estudiante, bien plantado, que se hacia el valiente cuando estaba entre amigos. Pero que todos sabían que cuando esta solo, es un rilado.
Volvimos a encender la tele, para demostrar al estupido de Ivan, que ese programa no nos afectaba ni la mas mínima. Namas volver a poner el canal, pudimos ver la imagen, una sombra en un cementerio. Suponíamos que era de un reportaje.
Porque no vamos nosotros a dar una vuelta al cementerio? –dijo Ivan, disimulando su miedo en un gesto muy atrevido-
Toni y yo al compás afirmamos esa pregunta. Cojimos ropa de abrigo, pues en una noche como esta, debíamos ir abrigados. También nos llevamos encima todo tipo de utensilios, móviles, linternas y como no una pequeña cámara digital.
Salimos de casa preparados para vivir una experiencia –brutal-. Me asseguré de cerrar la puerta con la llave.
Nos encaminamos al cementerio de nuestro municipio, no quedava muy lejos de mi casa.
Ivamos comentando nuestras cosas, Ivan iva entre Toni y yo –supongo que seria, para demostrarnos que es un valiente-.
Lleguemos a la puerta del cementerio. Havia una ligera brisa.
Intentemos abrir la puerta, y nos llevamos un susto. La puerta estaba oxidada, seguramente del tempo en que a estado inutilizada.
Con un terrible esfuerzo, conseguimos desplazar la puerta lo suficiente como para colarnos en el cementerio. Una vez dentro, encendimos nuestras linternas, y procuramos no hacer mucho ruido.
E tíos, no es bueno perturbar las almas de los difuntos –dijo Ivan en una voz apagada-
Toni y yo nos echemos a reír, y tratamos de calmarlo. Le convencimos de que no ariamos nada malo, y que no pasaría nada.
Caminábamos poco a poco, alumbrando con las linternas cada centímetro que íbamos avanzando. De repente, el viento empezó a soplar con fuerza, y como es de esperar, los ramos de flores depositados en los panteones de los difuntos, hacían un ruido de lo más espantoso.
La cosa se estaba poniendo fea, teníamos mucho miedo, para que negarlo?
Seguíamos avanzando, alumbrando todo lo que dejábamos atrás, mayormente tumbas.
De repente algo me agarro fuertemente, y no tarde en darme la vuelta –Afortunadamente era Toni-
Me susurro que vio algo brillante en medio de la oscuridad, y que sentía miedo dentro del cementerio. –Me lo dijo al oído, por tal de que Ivan no se asustase más-
Lo dejamos correr, pensamos que fue una imaginación producida por el pánico.
Pero poco después, sucedió lo mismo. Entonces no perdimos ni un momento y fuimos a donde afirmo ver algo brillante.
Lleguemos a un campo, de escasos metros, donde en medio havia una pequeña habitación con una tumba dentro. Teníamos mucho miedo, parecía una toma de película, pero desafortunadamente era real.
Volvimos a sentir un ruido dentro de esa misteriosa sala, Ivan no aguantaba más, si seguía de brazos cruzados contemplando el recinto, le podría dar un ataque al corazón. Cuando nos dimos cuenta Ivan ya havia entrado en el recinto.
Toni y yo no teníamos el valor que Ivan venció en una décima de segundo. Estábamos nerviosos, no nos dimos cuenta de que nuestro amigo entro allí adentro.
Empecemos a gritar-le, en cuanto saliera de allí nos iríamos, dejaríamos el cementerio y volveríamos a mi casa.
Pero Ivan no respondía, la angustia se aferró de Toni y de mi –no teníamos ni idea de que le pasaba a Ivan-
Volvimos a sentir un fuerte ruido que procedía de allí adentro. Le dije a Toni que me esperase, que le podía estar pasando algo a nuestro amigo, y que yo iva a entrar. Antes de entrar le advertí que no dejara de alumbrarme con la linterna.
Me decidí, comencé a caminar hacia la obertura de la pequeña habitación, la luz de la linterna me quitaba un poco el miedo, pero no todo. Estaba a unos escasos metros de la puerta, cuando vi una sombra en el suelo. Avise a Toni, yo sabia que algo malo le pasaba a mi amigo.
Entre decidido para buscar a Ivan –debía estar allí, porque entro y no lo vimos salir-
Una vez dentro, el corazón se me acelero al ver a Toni estirado boca arriba, tenia el móvil fuertemente sujeto entre sus manos. Se lo arrebate en un jesto de impotencia y salí corriendo, Toni no tubo que preguntarme nada, se hecho a correr detrás mío.

En la huida del cementerio, iba derramando lágrimas por mi amigo Ivan, en ese momento no me fije si estaba vivo o muerto, no atine a tomarle el pulso. Solamente le arrebate el móvil.

“Es culpa mía todo esto” pensé mientras iva corriendo.

La puerta estaba a unos escasos 100 metros de distancia, y Toni corría velozmente detrás mío.
La huida se nos estaba haciendo eterna, una vez delante de la puerta. Tuvimos que hacer un hábil gesto para esquivar la puerta, que anteriormente aviamos forzado para poder entrar.

Una vez fuera del cementerio, suponíamos que el peligro havia acabado. Pero no fue así, alguna cosa extraña (no pudimos ver concretamente que) nos perseguía. Toni y yo, no teníamos otra opción que ir corriendo hacia mi casa y intentar encerrarnos y dar parte a la policía.

Esa cosa extraña cada vez se nos acercaba mas, deje que Toni me pasara para asi tenerlo controlado. (no queria perder otro amigo, por mi culpa)

Faltaba poco para poder ver mi casa, para simplemente verla. Cuando ya la teníamos en nuestro campo de visión, esa cosa que nos perseguía, al parecer aumento de ritmo.

Si seguíamos a nuestro ritmo acabaría atrapándonos. Teníamos una larga recta delante nuestro, le grite a Toni y le lancé las llaves. –ya que el iva primero, ganaríamos unos segundos abriendo la puerta-.
Toni no tardo en abrirla, yo estaba a unos metros de el, me estaba gritando pero yo no podía oír nada, solo veía su dedo señalando detrás mío, y su boca en un gesto de miedo.
Me faltaban unos metros y estaría a salvo en mi casa con mi amigo. Hice un último esfuerzo y entre la puerta, que posteriormente fue cerrada con una velocidad brutal, por parte de Toni.

Echamos todos los pestillos posibles e incluso pusimos sofás en la puerta, para bloquear el paso de esa cosa extraña que teníamos detrás.

Nos caímos al suelo muertos de miedo, no nos salían las palabras. En un mar de dudas, la puerta sonó repeditamente. Un golpe detrás de otro. –no sabíamos que podía ser, pero no queríamos abrir-

Empezamos a hecharnos cada vez mas hacia detrás, hasta chocarnos con la pared de la entrada, no me acuerdo bien como pero empezamos a pedir perdón –no recuerdo porque-
Solamente pedíamos salir con vida de aquello…

Volvió a sonar la puerta, y al cavo de un rato oímos la voz de Ivan! Abridme por favor! –decía-

Era un momento de tensión, la puerta cada vez se movía mas, supuestamente Ivan la golpeaba con más fuerza.

Nos asomamos a la mirilla, y apreciamos a Ivan lleno de sangre, con la ropa destrozada. No dudamos ni un segundo en abrirle la puerta para curarlo y llevarlo a un hospital.

Desde esa noche, no hemos vuelto a venir a mi casa nunca más. Nos hemos cambiado de pueblo, y mi amigo Ivan esta ingresado en un psiquiátrico de Barcelona, donde lleva sin hablar desde el día en que le ocurrió aquel fatídico ataque en el cementerio.

No sabemos que le ocurrió, como no habla, nunca podremos saber que le paso.
Solo tenemos una pequeña prueba que capto su propio móvil dentro del recinto. –Aparece una sombra y sus propios gritos de pánico-

jueves, 8 de septiembre de 2011

El psicópata

Una noche Max y Suzanne transitaban en coche una estrecha y pedregosa
carretera –si es que podía llamarse así- a lo largo de un extenso desierto que
parecía situarse en los confines del mundo, ambos llevaban meses de noviazgo y como
jóvenes que eran uno de sus principales fines ulteriores era hacer escapadas para
librarse temporalmente del estrés de sus insignificantes vidas rutinarias, paliaban
sus ansias de aventura mediante esas salidas que solían hacer los fines de semana,
normalmente llevaban consigo algunos colegas, pero aquella vez no sería así,
estarían sólo ellos, sin curiosos, cosa que ambos agradecieron pero que poco después
ambos acabarían lamentándolo muy profundamente, sobretodo él, porque ¿puede acaso un
muerto lamentar su propia muerte?

Las estrellas abarrotaban el cielo como cientos de hogueras en la bóveda celeste,
llevaban horas sin ver ningún rastro de vida humana, de vez en cuando algún coche
abandonado en el arcén y algún que otro tétrico hostal con una o dos luces
encendidas que más bien parecían una abandonada casa del terror habitada por
vampiros. Max puso la radio y tras un rato de música fue interrumpido por una
especie de avance informativo nocturno que comentaba la inexplicable fuga de un
peligroso criminal y depravado sexual que por lo visto era bien conocido en la
región por ser un violador en serie, las pocas mujeres de la región llevaban largo
tiempo sintiéndose con seguridad para transitar aquellas siniestras zonas, poco
adecuadas para una chica por la gran cantidad de borrachos, violadores y camioneros
depravados que transitaban las escasas gasolineras y bares que allí había; cuando
dieron el nombre del asesino una inminente oleada de pánico inundó la columna
vertebral de Max, se puso pálido como el mármol y hasta sintió nauseas que le
llevaron a tener que parar el coche rápidamente y salirse del vehículo para tomar
aire fresco, no sin antes de que su amada, Suzanne, le preguntara la causa de su
alteración, Max se lo explicó: “Oh! Si yo te contara, ese peligroso asesino es la
causa de que noche tras noche terribles pesadillas abarquen mi mente y despierte en
sudores fríos, estoy seguro de que ese hombre ha estado pensando en la forma más
cruel de matarme desde que entró en la cárcel, ya que desgraciadamente fui yo quién
hice que le detuvieran, lo encontré entrando en un puticlub de carretera situado a
unas 30 millas de aquí y yo informé a las autoridades locales de que le detuvieran,
aún recuerdo esa terrible mirada provista de odio y de rojizos ojos maquiavélicos,
no dijo más nada, pero aquella mirada fue suficiente para darme a entender de que
tarde o temprano saldría de la cárcel como fuera y me buscaría para asesinarme hasta
el fin del mundo si hiciera falta.”

Max salió del coche y para tranquilizarse un poco sacó un cigarrillo que se fumó
lentamente, la certeza de que el protagonista de sus peores pesadillas estuviera
libre y muy probablemente en aquél momento buscándole le causó un gran terror,
finalmente intentó olvidarlo un poco y se sintió mejor, tiró el cigarrillo y se
volvió al coche: “Bueno, ya se me ha olvidado un poco, prosigamos” dijo Max, cuando
este intentó poner el vehículo en marcha no pudo, cosa que le extrañó, salió y abrió
el capó para ver si podía determinar el origen del problema: “ Otra aventura más”
pensó él, pero lo que el no sabría es que iba a ser la última, llamó a Suzanne, pero
no contestó, creyó que se había quedado dormida, así que se acercó al asiento del
copiloto y se percató de que Suzanne no estaba, Max comenzó a temblar y a
tambalearse del miedo, olía a whisky, no vio a su novia por ninguna parte, así que
cogió la linterna y se internó entre los arbustos, vio un reguero de sangre que le
llevó por un largo camino, apuntó con la linterna el reguero de sangre y lejos al
final divisó una forma redonda y oscura, se acercó corriendo frenéticamente y casi
se desmayó al ver que se trataba de la cabeza de su mujer arrancada brutalmente con
una expresión de terror en la cara, de pronto su linterna se apagó y quedó sumido en
una impenetrable oscuridad, estaba aterrorizado, casi sin quererlo pisó algo duro en
el suelo, lo cogió con cuidado, se trataba de una grabadora y algo más… un revolver!
Cuando puso la grabadora una voz ruda y espantosa habló: “Te dejo la cabeza de
recuerdo, gracias por el cuerpo…jajajaja…ahora podré satisfacer…hmm… mis
necesidades… jajajaja , ahí tienes un regalito para que hagas los honores por mí,
para que luego digas que soy un hombre malo…jajajaja.” Max lo comprendió, sabía que
iba a morir de una forma horrible antes de llegar al vehículo, así que rápidamente
cogió el revolver, se metió el cañón en la boca y disparó.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Las cortinas

Allí estábamos mi amigo y yo encogidos detrás de las cortinas temblando de miedo. Esperábamos que el monstruo no se diera cuenta de nuestra presencia, se cansara y se fuera. Estábamos seguros de que pasaría de largo e incluso mi compañero me sonrió con confianza guiñándome el ojo. Entonces vi sus ojos rojos, sentí un agudo dolor en el cuello y un frío intenso en el corazón. Desperté con otros ojos, otras manos, otras uñas, otro pelo, otros dientes...
Las cortinas estaban descorridas y mi alma ya no existía. Mi amigo yacía a mi lado en un charco de sangre con la yugular desgarrada y los ojos abiertos. Su cara desencajada en una eterna agonía mostraba el terror absoluto. Y me dió la risa...
Me hacía gracia mirarle... Tenía sed y bebí su sangre muerta mientras coágulos llovían de mis lagrimales. Lloraba, reía e hipaba en un doloroso frenesí. Mi vida había cambiado.

jueves, 25 de agosto de 2011

La bocina

Escuchó un ruido, y sabía perfectamente que no habría nada de extraño ni sobrenatural en la casa. Pero aquella noche estaba especialmente susceptible. Todo a causa del susto que antes de entrar a su casa se llevase: un camión de basuras hizo tronar su bocina avisándolo de su descuido, el mismo que casi provoca su atropello junto a un contenedor. Una bocina que sonase demasiado alta había inquietado sus nervios, había crispado su sensibilidad, había estimulado su capacidad de alerta, al igual que la de fabular sin pretensión, sin sometimiento a la voluntad de no hacerlo. Entró al dormitorio y colgó el traje en la puerta del armario empotrado, entreabierta, vistiéndose luego con una bata de paño grueso. Quiso tranquilizarse, necesitaba hacerlo, serenar su espíritu inquieto y asustado; por ello se sentó en el borde de la cama, donde se dio cuenta de la ingente cantidad de imágenes que se sucedían en su imaginación disparatada: una mano que le tomase los tobillos por debajo de la cama, un susurro incomprensible junto a su oído, alguien desconocido oculto en el armario, una puerta que se abre en otra parte de la casa, la luz de la lámpara que dejase de funcionar sin motivo…
Tras encender todas las bombillas del dormitorio, conectó el transistor de la mesilla de noche, pensando que la voz del locutor que amablemente describía un producto cualquiera le facilitaría la desconexión con las visiones que no quería tener. No se atrevía a salir de aquella habitación, olvidó su creciente apetito y hasta sus deseos de sentir el agua de la ducha en su cuerpo cansado. Pero la voz del locutor podía ocultar otros sonidos que la advirtiesen de la presencia de a saber qué alimañas que podían estar acompañándola, sentadas junto a ella en la misma cama, mirándolas a la cara a tan sólo un palmo de su rostro, ahí presentes sin que fuese ella capaz de advertirlas, a unos centímetros de su rostro preocupado por sus disparatadas imaginaciones. Desconectó el transistor convencida de estar escuchando realmente una respiración agitada, inquieta, desesperada. Pese a que quiso y hasta lo forzó, no pudo reírse al ver que era la suya propia, su respiración frenética y desquiciada. Su carcajada sonó extraña, incomodada, absolutamente falsa en la soledad y el silencio del dormitorio. Se imaginó recorriendo la casa, registrándolo todo, buscando no sabía el qué, que de aparecer realmente de improviso la destrozaría de puro susto.
Decidió respirar profundamente para calmarse, y sus dedos rozaron un saliente de la colcha que confundió con otros dedos engarrotados, o con la boca abierta de un espectro maloliente, o de un desagradable cadáver descompuesto que la mirada sin ojos vivos. No supo porqué ahora se asustada de lo que jamás había temido: monstruos del más allá, muertos que andaban, fantasmas que sabía no existían. Por eso se puso en pie, y pese al terrible escalofrío que atravesó su nuca y recorrió impudoroso su espalda advirtiéndola de su decisión, salió al pasillo de la vivienda y llegó hasta el baño. Cerró la puerta tras de sí, y dedicó sabiamente unos minutos más, tensos y eternos, a tranquilizarse, sorprendida al observarse la expresión alarmada de su rostro reflejada en el pulcro espejo. Y así se sucedían las cosas de verdad: su imaginación despierta reflejaba hipotéticos mundos de terror en la superficie de un espejo mental, y ella observaba el material, y lo creía. Era por ello que debía obviar aquella situación sin sentido; quiso salir del baño, y sucedió que se quedó estática ante su puerta, petrificada por un instante imperecedero al descubrir apagada la luz del dormitorio. No estaba segura, pero tuvo que afirmarse en la creencia de ser ella la autora de la desconexión de la corriente eléctrica al salir del dormitorio. Respiró profundamente una vez más, y avanzó por el estrecho pasillo amarillento, adentrándose en la oscuridad que progresivamente la iba digiriendo, hasta rozar el marco, ahora áspero, de la pulida puerta del dormitorio, donde venciendo visiones fantasmagóricas y alarmantemente desenfrenadas, deslizó su mano derecha hacia el lugar del interruptor. La torpeza producida por la excitación la condujo a perderlo, a no hallarlo situado en el lugar habitual, un absurdo que se metamorfoseó inmediatamente en horror erizado, erosivo, explosivo: en la calle, el camión de basuras hizo gritar otra vez su pérfida bocina, cuyo sonido erupcionó exactamente como lo hizo el pavor en su cuerpo espantado; flaquearon sus rodillas, y entonces se doblaron para precipitarla asustada al suelo. Si había sentido el hormigueo del miedo, la caricia helada del desasosiego rugiente, aún le quedaba descubrir el golpe inolvidable del terror presentado en su esencia: sin duda, aun incluso reconociendo el tacto de la tela que sintió sobre sí, la imagen abrasiva que recreó su mente fue el atropello mortal que nunca se produciría al entrar en su casa, y así sintió el deslumbrante golpe contra la carrocería del vehículo, vio el destello de un poderoso faro delantero y hasta olió la goma del neumático desprendida de la forzada frenada, todo cuando el traje que colgara en la puerta del armario se desprendió sobre ella.

miércoles, 17 de agosto de 2011

No abras la puerta

Muchas personas piensan que esto que os voy a relatar es una simple leyenda, un cuento o incluso una falsa historia, pero yo lo único que puedo hacer es contárosla, a partir de ahí, sacad vuestras conclusiones. Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años. Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, debido a que era una mujer con muchas responsabilidades( tanto en su trabajo como en su casa). Pero aquel día sería muy diferente al resto de los demás; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto pocas manzanas cercanas del hogar de la familia. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenia que dejar a su hijo solo en casa. Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo: - No habrás ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo llamaré 3 veces seguidas al timbre o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo. Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente. Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. PON...PON....el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo: - ¿Eres tú mamá?. La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido. Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas( por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada( por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada. Desde ese día este chico tuvo que estar hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas........ y si os preguntáis por que sé, es por que, simplemente, soy ese niño.

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martes, 9 de agosto de 2011

Voces de mi abuelo

Era un noche en la que mi abuelo estaba muy malo… mis padres se fueron a su casa y yo me quede con mi hermano en casa, nos fuimos a acostar y al momento llega mi madre para decirme que mi abuelo había muerto que se iba otra ves para la casa de mis abuelos… esa misma noche despues de decirme eso mi madre me desperte escuchando unas voces…ERAN LA VOCES DE MI ABUELO !! que me decian… nieta mirame, mirame estoy aqui, ayudame por favor!! mire al rededor y no habia nadie y yo seguia escuchando la voz de mi abuelo, incluso aveces antes de dormirme es como si lo tuviera al lado

domingo, 31 de julio de 2011

El perro de Satanás

Se dice que hay una fábrica en un barrio precario en la ciudad de Mar de Plata, en Argentina, en la cual suceden muchos hechos extraños.

Detrás de la fábrica hay un descampado y muchas veces por la noche se suelen ver duendes o nenes que corren y desaparecen, y lo más tenebroso de todo viene ahora…

Esta fábrica reporta un desaparecido por año, especialmente entre los serenos que la vigilan. Por la noche, cuando el sereno cuida la fábrica, suele escuchar silbidos y hasta respiraciones cerca.

Una vez corrió el rumor de que uno de los empleados por la noche mientras vigilaba el lugar al sentir un gruñido se asomó por la ventana y vio un perro gigante, así como un caballo, y que no se va a olvidar nunca de los ojos rojos de este.

Dicen que el dueño hizo un pacto con el diablo y desde ahí nunca más le robaron, pero a cambio él debe entregar un alma por año, o sea la de un empleado.

Este perro es supuestamente una bestia enviada por el mismo Satanás para evitar los siniestros, dado que es un barrio extremadamente peligroso.

lunes, 25 de julio de 2011

Gota a gota

Todo comenzó a mediados de los años 60 en las afueras de Valencia en un pueblo llamado La Eliana, este pueblo como tantos otros de la franja mediterránea se dedicaba principalmente a la agricultura y más en especial a los cítricos, era un pueblo pequeño en el que como máximo habría unos quinientos habitantes y todos ellos se concentraban en las pocas calles que rodeaban a la plaza del pueblo, todos salvo la familia González que residían en las afueras del pueblo en una gran mansión que antiguamente pertenecía a los Duques de Flores. Era una casa preciosa, de altos techos e innumerables salones y habitaciones, todos ellos decorados con gran gusto.

La mansión también constaba de unos espaciosos jardines en los que era fácil perderse y todo ello rodeado por un muro por el que solo se podía acceder mediante una gigantesca puerta de acero forjado.

Allí vivía la familia González cuyo cabeza de familia era Joaquín González y se dedicaba por entero a sus negocios empresariales, su esposa era la Sra. Patricia González una distinguida dama de la aristocracia valenciana que además de ser una preciosidad era la madre de cuatro lindas criaturas. Los pequeños de la casa iban desde los cuatro meses que tenia José hasta los cinco años que tenia la mayor Nancy, que era igual de bonita que su madre. Era lo que podríamos resumir como una familia feliz.

La familia González tenia un servicio que estaba compuesto de una niñera, dos cocineras y otras dos mujeres que se dedicaban a la limpieza de la casa y las faenas del hogar, sin contar a los hombres que se encargaban del cuidado del jsrdín y de los pequeños arreglos que pudiese necesitar la casa por el paso del tiempo.

Mantenían una relación muy cordial con sus vecinos del pueblo pues en las fiestas siempre hacían una fuerte aportación de dinero que engrandecía los festejos.

En apariencia todo funcionaba de maravilla, dentro de pocos días llegarían las fiestas de Navidad y la familia estaba realizando todos los preparativos para que fuesen unas Navidades inolvidables.

Pasaron los días y por fin llegó la Navidad; toda la casa se llenó de colorido y en el jardín adornaron el abeto que tenían con giraldas y bolas de colores, los niños estaban encantados, todo eran risas y diversión y muy pronto llegarían los Reyes Magos cargados de regalos para ellos.

Llegó el día de Noche Vieja y los señores González se preparaban para asistir a una fiesta que daban en el pueblo, en la que iría a tocar una orquesta y habría baile hasta bien entrada la noche. Esa noche todo el servicio tenía fiesta menos la niñera ya que ella se tenía que quedar a cargo de los pequeños.

Una vez los señores González se hubieron marchado la joven niñera se dispuso a dar de cenar a lo críos y acostarlos. Los más pequeños no tardaron mucho en dormirse pero la preciosa Nancy y su hermana Sandra le pidieron a la joven que les contara un cuento para poder dormir, esta les contó un par de historias de su invención en las que aparecían príncipes y princesas y las niñas no tardaron en caer rendidas en brazos de Morfeo.

La muchacha ya algo agotada las arropó y con mucho sigilo salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta.

Eran prácticamente las diez de la noche y se decidió a ir a comer algo a la cocina, la gran mansión se encontraba en un silencio sepulcral, tanto que a veces le recorría un pequeño escalofrío por el cuerpo.

Después de prepararse una ensalada y un pequeño bocadillo de jamón y queso se dirigió al comedor donde escucharía un poco de música mientras intentaba leer un poco.

Pasaron las horas y la chica se quedó dormida en el sofá. Sobresaltada se despertó, pues estaba sonando de forma incesante el teléfono, ring, ring... no paraba de sonar en ese momento ella no sabía exactamente donde se encontraba tardó unos segundos en darse cuenta que estaba en la mansión de los González.

Se levantó rápidamente del sofá y cogió el teléfono que se encontraba sobre una mesilla cerca de la lámpara. Descolgó el auricular pero al otro lado de la línea no se escuchaba a nadie; ella preguntó varias veces "buenas noches casa de los González ¿hay alguien ahí?", pero nadie contestó... transcurrido un tiempo colgó el teléfono y se quedó mirándolo durante unos instantes, luego sin darle más importancia se fue a recoger los platos y el vaso que había dejado junto al sofá para llevarlos a la cocina, una vez allí los metió en la pila y cuando se disponía a limpiarlos volvió a escuchar el timbre del teléfono ring, ring... de nuevo salió corriendo hacia el comedor y sofocada cogió el teléfono. Tampoco esta vez se escuchó nada al otro lado, la muchacha algo preocupada preguntaba incesantemente ¿diga, diga? pero nadie contestaba. Finalmente se volvió a cortar la comunicación.

Sari, que así se llamaba la niñera, pensó que sería un fallo de la central telefónica pues no era raro que durante esas fechas hubiese cortes telefónicos debidos al mal tiempo. No había dado dos pasos cuando de nuevo sonó el teléfono, rápidamente lo volvió a coger y de nuevo preguntó si había alguien... al otro lado de la línea pero nadie contestó, aunque esta vez escuchó algo que las otras veces no había oído, se escuchaba con claridad, tal vez con demasiada claridad, sonaba como un goteo cloc, cloc... Sari volvió a preguntar ¿buenas noches, hay alguien? pero nadie contestó. La muchacha comenzaba a estar algo preocupada y decidió llamar a la policía del pueblo para comunicarles lo sucedido, descolgó de nuevo el teléfono y cuando se acercó el auricular a la oreja volvió a escuchar cloc, cloc.... Atónita soltó el teléfono y retrocedió unos pasos... no entendía qué estaba ocurriendo. Con miedo cogió el auricular y lo colgó se dirigió al salón principal donde había otro teléfono e intentó volver a llamar desde él pero antes de que ella lo descolgase, este sonó con un timbre que ya estaba comenzando a desquiciarla ring, ring... Esta vez tardó más en coger el teléfono pues lo que podría sonar al otro lado la intranquilizaba; finalmente lo descolgó y se lo acercó poco a poco a la oreja como sabiendo ya de antemano lo que iba a escuchar cloc, cloc... es lo que oyó. Aterrada tiró el auricular al suelo con rabia y le gritó de forma histérica al teléfono ¿quién es?, ¿qué es lo que quiere? pero el teléfono solo contestaba cloc, cloc... De nuevo lo volvió a colgar entre sollozos, pero una vez colgado éste volvió a sonar, la muchacha aterrada ya no se atrevió a descolgarlo y decidió coger a los niños e irse con ellos al pueblo en busca de sus padres y la policía, subió corriendo la escalera que llevaba al cuarto de los más pequeños mientras por toda la casa resonaba ring, ring....

Abrió la habitación de los niños pero ellos no estaban en allí, sin apenas podérselo creer abrió la habitación contigua en donde dormían Nancy y Sandra y ellas tampoco se encontraban en la habitación. El pánico se apoderó de ella y comenzó a gritar enloquecida pidiendo que parase el incesante timbre del teléfono, pero éste no cesaba ring, ring.... cogió el teléfono que se encontraba en el pasillo y antes de dejarlo descolgado para dejar de oír su timbre volvió a escuchar el sonido de las gotas que caían cloc, cloc....

Comenzó a correr por toda la casa buscando a los niños, recorriendo cada una de las estancias mientras en su cabeza no paraba es escucharse un tétrico y a la vez incesante goteo cloc, cloc.... Una por una recorrió todas las habitaciones sin éxito, los niños no aparecían por ninguna parte, sólo le quedaba mirar en el ala oeste del caserón destinado al personal que trabajaba en la casa, cogió una llave maestra para entrar en los aposentos privados de los trabajadores pero en ellos no encontró nada, entró en el baño del servicio empujando bruscamente la puerta, allí estaban.

Sus ojos desorbitados no podían creerse la escena que tenían delante.

Atónita contempló cómo las cuatro criaturas estaban dentro de la bañera vacía, apilados unos sobre otros, habían sido degollados y metidos allí. La cabeza de la pequeña Nancy sobresalía de la bañera y de su cuello emanaba un hilo de sangre que recorría el borde de la bañera y caía sobre el auricular del teléfono descolgado produciendo un incesante goteo cloc, cloc...

Nunca se encontró al culpable y tuvieron que pasar muchos años para que la gente que pasaba cerca del caserón no sufriera un escalofrío al recordar los hechos.

Después de aquello la pobre Sari tuvo que tener ayuda psicológica hasta que a finales de los años setenta terminó con su vida arrojándose desde un octavo piso, dicen que por las noches cuando dormía no dejaba de escuchar las gotas de sangre que caían sobre el teléfono.

Desde entonces la casa esta deshabitada pues la familia González se mudo a la ciudad de Valencia intentando olvidar lo ocurrido y nadie quiso comprarla después de los hechos que en ella acontecieron.

sábado, 16 de julio de 2011

Callejón maldito

Mi mejor amiga y yo fuimos a pasar la noche antes de un examen a repasar a casa de unas amigas, pero por el camino un número desconocido nos manda un mensaje al móvil para darnos otra dirección y como nos quedaba cerca esa dirección fuimos. Al llegar, vimos a un chico alto, con pelo oscuro y cubierto con una misteriosa gabardina negra. Nos hizo una señal para que le siguiéramos e, intrigadas, le hicimos caso.
Así nos condujo hacia un oscuro callejón en el que nos invadió un extraño frió ya que esa noche no hacia ningún frió. Además se escuchaban gritos ahogados.¡Aunque allí solo estábamos nosotras y el extraño hombre!. De pronto, la cara del chico se transformó por completo. En posos segundos había pasado de ser una persona normal a un horripilante monstruo con enormes colmillos. Aunque queríamos movernos, nuestros cuerpos no nos obedecían, y vimos como iba acercándose a nosotras, lentamente.
Cuando faltaba un paso para poder tocarnos, nos dijo con una voz llegada del más allá y muy baja y pronuncio estas palabras:
“Debéis sufrir, morir y vigilar este callejón maldito durante roda vuestra vida. A menos que, como yo, encontréis a otro mortal a quien pasarle el testigo” Nosotras intentamos salir pero no podíamos porque estábamos en el callejón atrapadas. Mi amiga lo despista y logro escapar pero a mí me toco peor suerte ya que saco un hacha y me cortó la cabeza. Ahora soy yo el monstruo que vigila el callejón y la cobarde de mi amiga no ha vuelto a pasar nunca más ¡cobarde! Queréis vosotros / as ven ir a visitarme.

jueves, 7 de julio de 2011

La trampa

En Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, había poco dinero, muy poca comida y todo el mundo estaba hambriento.
En aquel entonces la gente contaba la historia de una mujer que vió a un hombre ciego por cruzar la calle y se ofreció a ayudarlo. Ambos se pusieron a hablar y el hombre le pidió un favor: llevar una carta a la dirección escrita en el sobre. Como a la mujer le quedaba de pasada para su casa aceptó.

Cuando se disponía a llevar la carta volteó a preguntarle al ciego si había algo más que pudiera hacer por el pero el hombre se iba corriendo entre la multitud sin su bastón ni sus lentes oscuros. Sospechando del hombre, llevó la carta a la policía.

Cuando los policías fueron a la dirección que indicaba el sobre, se encontraron con una macabra escena: tres carniceros cortaban carne humana y se la vendían a la gente hambrienta.
¿Y que había en el sobre que le dió el hombre ciego a la mujer? Solamente una nota que decía: "Esta es la última que les mando por hoy"

jueves, 30 de junio de 2011

El hombre del maletín

UNA NIÑA QUE SE DIVERTÍA ATEMORIZANDO A SUS AMIGAS CON BROMAS ES ADVERTIDA DE UNA EXTRAÑA VISITA QUE VA A RECIBIR

Cuando Lorena tenía 13 años solía reunirse con sus amigas del colegio y les contaba historias de terror.

Le encantaban la historias de miedo y estaba bien informada, de modo que se reunían en un banco de un parque cercano al colegio y todas escuchaban atentas los relatos de Lorena.

Conforme oscurecía las chicas se marchaban avisando a Lorena de que si luego no podían dormir "se iba a enterar de lo que era bueno".

Pero siempre era en tono de broma.

Una tarde le relató esas historias a una amiga de clase.

Estaban en la habitación de Lucía, cuya casa estaba a unos siete kilómetros de la casa de Lorena (luego se tendría que ir andando y sola).

Cuando Lucía tenía suficiente miedo le dijo: "ahora te voy a contar yo lo que te va a pasar y verás quién pasa miedo". Y le dijo: "cuando vayas a casa un señor con un maletín, vestido de negro y con bigote te seguirá para matarte."

El trayecto hacia casa lo hizo con una psicosis total: toda la gente parecía querer traspasarle con la mirada, pero ella sabía que era pura sugestión, de modo que el miedo que pasó fue relativo.

Lo que realmente podía asustarle era el hombre del maletín, vestido de negro y con bigote, y de esos no hubo ninguno en todo el camino.

Llegó a casa y comprobó horrorizada que no funcionaba el ascensor.

Aunque aún le faltaba un año para tener permiso de uso del ascensor lo cierto es que vivía en un octavo piso y siempre que podía, cogía el ascensor.

Tuvo que subir los ocho pisos a pie, y su desconsuelo fue mayor cuando su madre le dijo que bajara la basura:

- ¡Pero si no va el ascensor!. -Se quejó inútilmente.

Y entonces cogió la bolsa de basura y comenzó a bajar despreocupada... pero a mitad de camino las piernas se le aflojaron y casi perdió el equilibrio. Frente a la puerta de una casa, mirándole ahora a ELLA, había un señor trajeado de negro, con bigote y un maletín.

Con los nervios a flor de piel, casi a punto de gritar y las piernas temblando, corrió escaleras abajo a punto de perder la bolsa de basura.

Y llegó abajo con el corazón desbocado y falta de aire. Salió rápidamente del edificio y tiró la basura, y no subió inmediatamente a casa... sino que se dirigió a la tienda que tenía su padre en la misma finca y esperó a que él terminara el trabajo para subir acompañada.

¡Qué aterradoras pueden ser las casualidades! ¿O fue una visión de Lucía? ¡Quién sabe..!

viernes, 17 de junio de 2011

Betty y Barney Hill

El primer caso reconocido de abducción se remonta al 20 de septiembre de 1961. Betty y Barney Hill viajaban en coche por New Hampshire, hacia la medianoche cuando vieron un "objeto en forma de empanadilla con dos hileras de ventanas" que parecía seguirles. Barney abandonó la carretera y se deslizó hasta situarse a unos 25 m de "una enorme nave en forma de anillo con una especie de aletas y luces rojas que producían un extraño zumbido ".

Aterrorizados, los Hill aceleraron para huir, pero el coche empezó a vibrar. Luego, oyeron un extraño sonido y se vieron envueltos por una neblina. Más tarde, cuando llegaron a su casa, se dieron cuenta de que sus relojes habían estado parados durante dos horas, pero no fueron capaces de recordar lo ocurrido durante ese tiempo. Posteriormente, ambos tuvieron pesadillas y aceptaron someterse a una terapia conocida como regresión hipnótica para descubrir lo que les había ocurrido.

La regresión hipnótica permite aflorar el subconsciente y los recuerdos ocultos. Los Hill declararon bajo hipnosis haber sido transportados a bordo del ovni por "alienígenas de un metro y medio de estatura, de piel grisácea, cabezas sin pelo y en forma de pera y oblicuos ojos de gato".

Betty hizo un vívido retrato de lo que había ocurrido durante esas dos horas. Recordó haber sido sometida a un examen médico. Contó que le extrajeron muestras de la epidermis y le introdujeron una larga aguja por el ombligo como parte de lo que ella llamó una "prueba de embarazo". También le enseñaron un mapa de Zeta Reticuli. Betty Hill cree que los alienígenas le mostraban el lugar de donde procedían.

jueves, 9 de junio de 2011

En la casa Vieja

Hola me llamo Flavio y tengo 32 años de edad, soy de Guadalajara JAL. México. Pues, soy un fanático de tu pagina ya que das oportunidad de expresar algunas historias, que por algún motivo nos han sucedido, pero que existe esa necesidad de platicarlas, soy fanático de historias de terror y esto no es casualidad pues e tenido experiencias paranormales, desde muy pequeño.

Todo comenzó cuando yo tenía 4 años y nos habíamos cambiado a una casa muy vieja en Zapopan JAL. Ya de por sí una colonia vieja.
Bueno esa casa tenía su historia, según cuentan los vecinos del lugar, que en esa casa vivía Una viejecilla sola y enferma, eso sí! Con muchos perros, el cual los llamaba como si fueran sus hijos, esta viejecilla era cuidada por una vecina de la casa del frente, el cual le daba sus medicinas todos los días por las tardes y algo de comer pues esta vecina llamada Lupe o Guadalupe, no recuerdo.. Ahora vecina de nosotros amiga de mi mama, platicó que una noche se percato de que en la casa de la viejecilla, sus perros ladraban y maullaban, Lupe fue enseguida para ver que estaba sucediendo al llegar se dio cuenta de que la viejecilla había muerto.
Fue encontrada tirada en el piso de su habitación, con todas sus medicinas tiradas le había dado un infarto. Después la casa fue vendida y rentada a nosotros, por quienes la verdad desconozco, ni, mi mama se acuerda. Bueno, aquí es donde entro yo.
Tuve varios sucesos relacionados con la viejecilla, este es uno de ellos de hecho el primero. Pero antes quisiera darles una descripción de la casa ya que son casas muy grandes, sobre todo porque tienen mucha profundidad.
Entras, puerta principal empieza el patio, a un costado están las recamaras y la sala de TV, ese patio te conduce a otro patio más grande en donde se encuentra un baño y la cocina, una cocina muy grande, la cual te llevaba a un pequeño patio cruzas y sales a un corral y al fondo otro baño, que es el que funcionaba.
Con enjarres de tierra y piso de mosaicos. Bueno ahora sí. Una tarde yo paseaba por el patio grande cerca de la casa, era una tarde nublada, como si quisiera llover, solo estábamos en casa, dos hermanas mayores que yo y el más pequeño y yo. Mi madre estaba trabajando, mi padre no vivía con nosotros, el más pequeño dormía en el cuarto mi hermana la mayor estaba con los quehaceres de la casa, mi otra hermana no recuerdo y pues yo estaba jugando por toda la casa.
Del patio me fui a la cocina y después al patio pequeño, que conduce al corral, lo ultimo de la casa.
Regularmente esa puerta que conduce la patio pequeño siempre esta cerrada, pero estaba abierta y me metí, como cualquier niño travieso y curioso. la verdad eran rincones de la casa que jamás había entrado, todo era extraño y feo para mí, con un hedor horrible por todo el lugar, no quise entrar mas adentro porque sentí mucho miedo había un árbol que se empezó amover con el viento y tuve un impulso de volver adentro, pero una ráfaga de viento cerro la puerta azotándola con un tundente y aterrador ruido chillante, y no podía entrar porque la puerta se abre por dentro, no sé que paso un sonido atrajo mi atención, un sonido que provenía de los muros y el árbol, yo le gritaba a mis hermanas pero estas no me escuchaban, cuando de pronto escuche que alguien me estaba llamando con sonidos y del árbol se empezó haberse una especie de mancha negra flotando en el aire, esta sé hacia más grande y más grande, empezó hadar forma de una persona, para ser preciso de una mujer ya grande muy pálida de su rostro, ya no quise mirar mas, solo golpeaba la puerta desesperación, mi llanto era inconsolable, como sentía mi piel que se estiraba al sentir que esa cosa se me acercaba, cuando de pronto, la puerta se abrió.
Era mi hermana y la abrase como loco ella desconcertada me abrasó y pregunto que pasaba, no le conteste por mi llanto desconsolable y nunca les conté hasta después de grande, a pesar de lo que paso, no fue algo traumante para mí, pues seguí jugando por toda la casa claro menos allí, pues me cerraron la puerta. No dejo de pensar en lo que paso aquella tarde, ni que sería la única vez, pues sentía que sería el comienzo de algo espantoso. Y así fue.

martes, 31 de mayo de 2011

Las fotografías

Hace unos meses una amiga mía, que es una fotógrafa por naturaleza y con mucho futuro, decidió pasar un día y la noche sola en los bosques fuera de nuestra ciudad. Ella quiso conseguir las fotos de los bosques y la fauna tan naturalmente como ella podría para su portfolio. No tuvo miedo de estar sola, porque ya había acampado por su cuenta muchas veces antes. Estableció una tienda en medio de un pequeño claro y pasó el día tomando fotos. Se llenó cuatro rollos de la película por aquel viaje, pero algo era extraño sobre ellos. Lo que vio en aquellas fotografías se ha quedado con ella desde entonces, y todavía trata de reponerse del trauma le han causado.
Casi todas las imágenes fueron normales, salvo una imagen en cada rollo de la película. Estas fotos eran de ella, dormida en su tienda en medio de la noche

martes, 24 de mayo de 2011

La muerte del tío Hans

El conde de Leipzig cuenta esta curiosa experiencia: "Mi tía, la princesa de Tarento, me contó que en la Haya, en el día y la hora que moría su tío Hans, alguien la agarró fuertemente cuando se paseaba por un bosque. Ella lanzó un grito, pues no había por allí ninguna persona que pudiera haberla tocado. Se examinó el brazo y vio marcadas las huellas de la presión de los cuatros dedos y el pulgar de una mano. La princesa se dijo entonces: '¡Mi tío Hans ha muerto, pues me había prometido formalmente que se despediría de mi!'.
Este es uno de los tantos ejemplos que hay sobre marcas físicas que dejan algunos espíritus en las personas con las que hacen contacto.

lunes, 16 de mayo de 2011

666

Estaba escrito que el fin del mundo, el Apocalipsis, llegaría por obra del hijo de Satán, el Anticristo. Satán, como ya había hecho en anteriores ocasiones a lo largo de la historia, viajó al mundo terrenal con apariencia humana. Como las otras veces, buscó una mujer joven y fuerte para que fuera la madre de su hijo. Tenía que ser una mujer casada, y que mantuviera relaciones con su marido periódicamente para no despertar sospechas. Se encaprichó de una joven rubia y atlética, muy atractiva. Entró en su casa y la poseyó practicando el sexo más salvaje y depravado que se pueda imaginar. Satán con su malvado poder hizo que su mente lo olvidara, y nueve meses después nació su hijo. Su nombre era Software. Este niño empezó a prepararse para su misión estudiando a sus hermanos de tiempos pasados: Atila, Gengis Khan, Hitler… Todos ellos fueron hijos de Satán que fallaron en su misión. Al igual que ellos se preparó para ser un gran líder y formar un poderoso imperio.

Creció observando a los humanos para conocer sus debilidades, haciéndose pasar por uno de ellos, ganándose su confianza. Viendo que todos sus hermanos fallaron a pesar de haber construido grandes imperios, decidió cambiar de táctica. Su imperio no debía ser militar. Se fijó en el posible potencial de la industria informática, y vio en ella su medio para dominar a los humanos. Utilizando su poder sobrenatural, empezó a apoderarse de diversos sectores de esta industria, y logró formar un poderoso imperio informático. Ya formado, el Imperio extendió sus malévolos tentáculos introduciéndose en todos los campos empresariales e industriales. En poco tiempo toda la economía mundial estaba bajo su poder. Ninguna empresa, ningún banco, nada podía funcionar sin los programas informáticos del Imperio. Incluso estaban bajo su dominio usuarios particulares en sus casas. El Imperio llegó a tener más adeptos que cualquier religión del mundo.

Como una secta destructiva, obligó a sus súbditos a pagar un tributo cada poco tiempo. Había que comprar actualizaciones de los programas continuamente, pues estos se quedaban obsoletos en cuestión de semanas. Todos los programas del Imperio fueron la droga más usada del mundo. Prácticamente todo el planeta estaba enganchado. Software en su trono se reía viendo como los pobres humanos intentaban inútilmente manejar sus productos. Pero estos fallaban inteligentemente, arruinando proyectos, trabajos, vidas. Todo el planeta sufría pero no podía hacer nada, eran adictos a las drogas informáticas del Imperio.

Pero esto no era suficiente, el broche final para llevar a cabo su plan fue el "Efecto 2000". Algunos profetas lo predijeron, y los humanos aterrados intentaron prepararse para ello durante meses, pero fue inútil. El 31 de diciembre de 1999 a las 00:00 h, cuando comenzó el año 2000, empezó también el Armaguedón. Todos los ordenadores fallaron, la industria y la economía se colapsó, la electricidad dejó de funcionar, los trenes descarrilaron, los aviones se estrellaron… Los misiles de todos los países se dispararon controlados por los ordenadores, destruyendo todas las fuerzas militares y policiales del mundo. El caos y la destrucción reinaron en la Tierra. La ley había sido eliminada, los humanos empezaron a pelearse por comida y ropa. Pero había desaparecido todo vestigio de humanidad en ellos. Ya no eran humanos, se comportaban como alimañas egoístas y enloquecidas, peleándose y matando por un trozo de pan. Software había triunfado.

Por fin un hijo de Satán se había apoderado del mundo. La risa de Satán resonaba ensordecedora en los confines del infierno. Dios observaba apenado como su creación se había destruido. Pero aquello no fue el fin del mundo, fue un nuevo origen. Satán mandaba ahora y Dios era el que debía actuar en las sombras. Se había producido un cambio de Dirección General, y aquello era solo el principio…

domingo, 8 de mayo de 2011

En el espejo

Normalmente dormís profundamente. Pero la tormenta eléctrica que se está desatando afuera no permite que concilies el sueño. Cuando estás quedándote dormido otro trueno te despierta. Este ciclo se repite toda la noche. Entonces sigues así, con tus ojos abiertos y atentos, observando tu cuarto que se ilumina antes que nuevamente las sombras lo invadan. Tus ojos se mueven de objeto desconocido, a objeto, hasta que llegas a tu espejo, adyacente a través de la habitación.
De repente un destello de luz, y el espejo se ilumina. Durante un escaso segundo el espejo te revela una docena de caras. Siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miran fijamente hacia donde estás, sus pupilas negras fijas sobre tu cara.
Luego se termina. ¿Estás seguro de lo que viste? Todavía en shock no lográs dormir por el resto de la noche. A la mañana siguiente quitás el espejo de la pared y lo tirás a la basura. No importa si la visión que tuviste es verdad o mentira, pero querés librarte de ese espejo. De hecho, te deshaces de cada espejo de la casa.
Las semanas pasan y el acontecimiento de aquellas noche quedan en un rincón de tu memoria pasiva. Estás pasando el día en la casa de un amigo y es hora de usar el baño. Mientras estás ahí la canilla se abre y comienza a correr sin que la toques. Desconcertado por esto, aún no actuas, tratando de convencerte que es causa de una paranoia en tu mente. El agua comienza a echar vapor y una capa de humedad cubre el espejo. Mirás atentamente mientras se forman las palabras: "Por favor devuelve los espejos. Extrañamos verlo mientras duerme por la noche."

jueves, 28 de abril de 2011

Las risas de la bruja

En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki.
Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena.
Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos.
Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados).
Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo.

Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera.
Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien.
- Concentrémonos de verdad.
Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra".

A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces.
Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante.
En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa.
Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja.
Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche:
- Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor.

Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja.
Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance.
Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo:
- Miki, despiértate.
Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño.
Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido:
- Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más.


Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo.
Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror.

Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió

domingo, 17 de abril de 2011

Una buena historia de terror

Bueno, ustedes se preguntarán si existen los malos espíritus??? Y yo les respondo que sí, se pueden ver? E igualmente les digo que sí. Bueno, esta es mi historia: Desde cuando estaba peque como unos 6 o 7 años, yo vivia en una casa que me gustaba mucho, pero todo eso cambió de opinión cuando un día en la noche tratándome de dormir, en mi puerta del cuarto vi a 2 sombras que me estaban vigilando: un hombre grande y uno pequeño. Asustado, me volví a dormir, les conté esas cosas a mis padres y me dijeron que ellos me estaban observando con miedo. No sabía qué hacer, así que mandaron a echar agua vendita a la casa. Al fin me fui de esa casa, pero los que estan viviendo allí, que son mis tíos, la estarán pasando mal porque allí todavía hay espíritus. Lo bueno es que ya no veo malos espíritus. Sólo una vez que murió mi abuela, se abrió mi cuarto con miedo mejor me fui a dormir con mis padres, pero me dijeron que era ella despidiéndose de mí. Pero eso todavía no queda aquí, también mi hermana tuvo una muñeca que ashh a mí no me gustaba, pero una pastora fue a orar allí y nos dijo que esa muñeca miraba los pasos que nosotros dábamos, ay qué miedo!!! Al fin la regalamos. Otro suceso que me está pasando a los 12 años es que tengo ahorita es que oigo voces, me da miedo. Ay, no les conté que tenemos otra muñeca y no la regalan!!

viernes, 8 de abril de 2011

La niña del río

Nuevamente saludándo a todos los visitantes y colaboradores de esta excelente página. En esta oportunidad, envío una experiencia que tuvo mi abuelo cuando trabajaba en las minas de Michoacán, México, hace aproximadamente más de 50 años.
Mi abuelo, para trasladarse a la mina tenía que levantarse a las 3 de la madrugada para iniciar su camino a pie por el monte, así mismo pasaba por la orilla de un rio, y en una ocasión, vio una pequeña niña vestida a la moda antigua (en esa época habrá sido de mediados de 1800) que le hacía señas, y cuando se acercaba la niña desaparecía. Así transcurrieron varios días en que al pasar por la orilla del río mi abuelo veía aquella aparición, y al comentarle a sus compañeros de trabajo (mineros rudos de provincia, no se mofaban, como pudieran pensar ustedes, sino al contrario, se santiguaban con temor y le decía a mi abuelo -”Háblale al ánima Flaviano, a lo mejor te lleva al enterradito”-. (Enterradito llamaban ellos a un “tesoro” enterrado que posiblemente estuviera custodiando el ánima o aparición y por lo mismo no podía descansar).

Un día de descanso -raro en aquellos tiempos- mi abuelo se levantó pensando que se le había hecho tarde. Recriminó y reprendió a mi abuela (que apenas contaba con 14 años de edad, cosas de la época), salió corriendo por la vereda hacia la mina; ya estaba clareando y se extrañó de no encontrar a ninguno de los trabajadores por el camino, hasta que llegó a la orilla de aquel rio y se acordó que no había trabajo.

Aquel día, dispuesto y más molesto aún, dio media vuelta para regresar a casa cuando de pronto vio a esa niñita de no más de 5 años con un vestido inmaculadamente blanco y sus botitas blancas también sin una mancha de tierra o lodo. Mi abuelo se acercó y le preguntó:
- ¿Qué haces aquí solita, criatura del señor, estás perdida?.
La niña le contestó:
- Sí, hazme un favor, llévame al otro lado del rio, de aquel lado está mi casa y si me atraviesas te daré todo lo que quieras. Mis papás tienen mucho dinero.

Mi abuelo, con desconfianza y trabajando su mente a mil por hora, pensó ¿cómo es posible que una niña de esa edad esté por aquí, a estas horas y en época de lluvias sin una sola mancha ni siquiera en los zapatos?.
La niña le volvió a decir:
- Ándale señor, cárgame y llévame al otro lado del río, esta es la parte menos onda y no me quiero ensuciar, te daré todo lo que quieras.

Ante la insistencia de aquella niña mi abuelo accedió a llevarla pero sólo hasta la mitad del rio. Cuando se acomodó a la niña en la espalda ella le inquirió:
- Solamente no vayas a voltear oigas lo que oigas, del otro lado estará una gran vasija de monedas, pero no vayas a voltear.

Cuando le dijo esto ya iba por la tercera parte del río, cuando empezó a sentir que el peso que traía a sus espaldas empezaba a ser cada vez mayor, y cuando quería voltear a ver qué pasaba, la voz de la niña le decía:
- No voltees por favor, apúrate, ya falta poco…

Cuando le faltaban unos cuantos metros para llegar a la orilla, la curiosidad fue más fuerte que aquel hombre, y al voltear cuál fue su sorpresa, que en vez de encontrar a la niña en sus espaldas encontró a una víbora (así la llamó él) enorme y gruesa con unos grandes colmillos y baba espesa que escurría por sus fauces. Al ver aquello mi abuelo gritó espantado “Ave María Purísima” al tiempo que aventaba aquella cosa al río.

En eso aquel ser le dijo:
- Te dije que no voltearas, ya te faltaba poquito. Señor, ¡¡¡ándale, llévame!!!.

Mi abuelo no hizo caso y se empezó a alejar sin dar la espalda a aquel ser cuando éste se sumergió, y al sumergirse vio cómo al otro lado del rio empezaba a “arder” (expresión que aplican cuando hay una luz irradiando cierta parte del campo, la cual dicen, es ahí donde está el “enterradito”).

Bien, mi abuelo corrió a su casa y no contó lo sucedido hasta varios días después, con sus amigos del trabajo, los cuales le recriminaron que por qué no había escarbado adonde vió “arder”. Mi abuelo objetó que eso no era para él, que era cosa del demonio… Así pasaron varios días hasta que dos de sus amigos desaparecieron. Uno nunca lo encontraron y al otro lo hallaron vagando por el rumbo de la orilla del río repitiendo lo siguiente: “Yo te llevo al otro lado del río, yo te llevo al otro lado del río…”

Y antes de morir, ese amigo, en un destello de lucidez, les comentó cómo fueron la otra persona y él al lugar donde les dijo mi abuelo que había visto “arder” y en donde aventó a aquel monstruoso ser, y que lo único que recuerdan es a la niña pidiéndoles le ayudaran a atravesar el rio.

Así que ya lo saben, sin en algún lugar del campo les ocurre o ven gente extraña, sigan su camino, no por ambiciosos vayan a vender su alma al diablo.

jueves, 31 de marzo de 2011

La carretera fantasma

Conocía muchas historias de fantasmas en la carretera. Pero la historia que leí en un periodico me impactó. Hablaba de una carretera fantasma.

Se cuenta que hay una carretera comarcal en Paiporta, cerca de Valencia, dónde ocurren unos sucesos un tanto extraños. Y lo más impactante es que en los ultimos meses mas de 10 personashan muerto allí. Y no se sabe la razón exacta. Nadie se había percatado de esta ciscunstancia ni se le había dado importancia hasta que se ha producido el testimonio del señor Martín. este hombre narra un suceso impactante que ha causado impacto y que ha hecho que se investiguen los hechos.
El Sr. Ruiz vive en un chalet situado en la carretera mencionada. De este hecho deducimos que la conoce a la perfección. Una noche conducía a casa de regreso del trabajo. Iba con mucha precaución ya que en el ambiente reinaba una niebla muy espesa muy poco propia de aquella zona. Nunca había visto una niebla tan densa nunca. Y, de repente, tuvo que dar un frenazo brusco. Se encontró ante un cruce en la carretera, pero un cruce...un camino que no había visto nunca. Él llevaba 10 años viviendo allí, pasando dos o tres veces al día por allí…y nuca había visto ese camino.

Reanudó el trayecto con una sensación de extrañeza enorme, dudaba si realmente había visto un cruce o era sólo su imaginación. Podía haber sido un efecto de la luna en la niebla…pero es que estaba seguro que allí había un camino.
Al día siguiente regresó por el mismo camino, dirección al trabajo, y al pasar por el mismo punto un escalofrío recorrió su cuerpo: no había ningún camino allí. En aquel lugar sólo había un terraplén de 4 metros de altura. En ese momento se dió cuenta que si hubiera cogido el camino habría caído por él y se habría despeñado. Gracias a que conocía el trayecto no lo cogió.

El suceso le había dejado muy confundido y lo comentó a unos amigos suyos al llegar al trabajo. Todos rieron, salvo uno que palideció al instante: Había oído hablar de esa carretera, de la historia de un camino que aparecía subitamente en una noche de niebla densa, pero nunca la creyó. Ahora todo parecía aclararse. Todo era cierto.

Ellos han estado investigando…en esa carretera han muerto más de 10 personas despeñadas…pero lo peor es que no es el único caso en todo el país. Existen muchos accidentes en noches de niebla extrañamente densa …¿será casualidad o será que existen más carreteras fantasmas?

jueves, 24 de marzo de 2011

Mi madre...

Esta historia es muy corta. Cuando mi madre era adolescente trabajaba en algo (no recuerdo en que).
Un día llego tarde y la regañaron. Al charlar con su padre de eso dijo –Ah! Que se rompa un hueso!- Al siguiente día, el hombre, que era anciano, se cayó y se partió un hueso de la cadera. El padre le replico que no dijera esas cosas y mi mamá dijo –Ah! Ma si! Que le dé un ataque!- Al siguiente día, a el hombre le dio un ataque al corazón y murió. Mi mamá no se apartó de las posibilidades de que ella lo halla hecho al pedirlo, pero.. Ella es normal..
Ahora ya no dice esas cosas.. Intenten no bromear con eso.. No vaya a ser que les suceda lo mismo.
Les digo, El titulo no es muy ingenioso. Y siendo sincera, mi madre mato. Es una forma de decir. Nunca incumplió una ley, ni siquiera las de transito.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Angelito

La hacienda del señor Barrera estaba al pie del cerro Panaga, cerca de la Unidad Vecinal. Sólo tenía una pocas reses que pastaban en el pequeño prado. Al cuidado de ellas estaba un muchacho de unos once años de nombre Angelito. Era alto, delgado, de tez curtida por el sol, ojos y cabellos castaños y expresión simpática. Mientras pastaban el ganado tallaba figuras en madera con una pequeña navaja o tocaba la flauta.

Una tarde pastoreando las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los vecinos llaman la capilla Embrujada. Angelito recordó lo que habían dicho de ella:

¡Espantan de día y de noche!.
¡Si pasas cerca no entres!..
¡Huye del lugar, la capilla esta embrujada!.

A pesar de todo se acercó a la capilla movido por la curiosidad. Entró del todo y se acercó a la capilla movido por la curiosidad.

Entró muy despacio, miró todo lo que había en su interior y .....

- ¡¡¡Auxilio!!!.

Los desgarradores gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Panaga. El ganado corrió espantado hasta la hacienda. La tarde quedó en silencio. De la hacienda de los alrededores corría la gente aterrorizada. Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado mucho tiempo y aún no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.

La gente del lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se atreve a transitar de allí. Es una capilla solitaria y tétrica, su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito pasan tranquilos por el lugar.

Nos cuentan los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados de gritos desgarradores, y el llanto de un niño.

martes, 8 de marzo de 2011

Las risas de las brujas

En el complejo de verano de la playa del Saler en el que hablo en el relato de "Los pasos", ocurrió algo más. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki.
Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena.
Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban pasando un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos.
Allí estaban Lorena y su hermana mayor (llamémosla Nieves), la prima Merche y el amigo de la familia (llamémosle Jorge), y los hermanos Belén y Miki (nombres también inventados).
Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiendo las letras con un rotulador gordo.

Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando ésta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera.
Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien.
- Concentrémonos de verdad.
Todos le hicieron caso. Ya nadie se rió con aquello de "espíritu, si estás ahí, danos una muestra".

A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija -aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeteaba una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces.
Lorena tenía a Miki al lado y le pasó la mano por los ojos. Miki respondió bajando los párpados para no abrirlos durante un buen rato. Pero lo que ocurrió fue más que espeluznante.
En el mismo momento en que cerró los ojos, su dedó tocó por última vez el vaso, y acto seguido se desmayó sobre la mesa.
Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose qué le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: Por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabierta se empezaba a escuchar una risa... una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja.
Se asustaron sobremanera y Nieves le pidió ayuda a Merche:
- Tú tienes poderes Merche, haz que despierte, haz algo por favor.

Merche respiró hondo y salió al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenía ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja.
Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban qué era esa risa que salía de su boca, y Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance.
Merche entró y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le cogió la mano, y con voz grave le dijo:
- Miki, despiértate.
Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño.
Antes de contarle lo sucedido, Lorena le preguntó qué había sentido:
- Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más.


Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedicó a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamó su atención. Una letra había salído perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levantó, era la letra "L". Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia consideramos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparecen en los dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído... aunque no lo recordara. Las letras mostraban ambos estados de ánimo.
Curiosamente Lorena no se percató de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relacionó y se lo dijo. Lorena cayó en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror.

Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso... y no se rompió

miércoles, 23 de febrero de 2011

No abras la puerta

Muchas personas piensan que esto que os voy a relatar es una simple leyenda, un cuento o incluso una falsa historia, pero yo lo único que puedo hacer es contárosla, a partir de ahí, sacad vuestras conclusiones. Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años. Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, debido a que era una mujer con muchas responsabilidades( tanto en su trabajo como en su casa). Pero aquel día sería muy diferente al resto de los demás; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto pocas manzanas cercanas del hogar de la familia. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenia que dejar a su hijo solo en casa. Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo: - No habrás ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo llamaré 3 veces seguidas al timbre o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo. Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente. Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. PON...PON....el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo: - ¿Eres tú mamá?. La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido. Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas( por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada( por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada. Desde ese día este chico tuvo que estar hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas........ y si os preguntáis por que sé, es por que, simplemente, soy ese niño.

martes, 15 de febrero de 2011

Aniversario de muerte

Es una noche cerrada cuando un muchacho que vuelve a casa en su coche descubre en el borde de la carretera una chica que hace autostop. La chica parece aterrorizada y helada, por lo que el chaval decide pararse, ayudarla y acompañarla a casa. Como suponía, ella estaba helada, por lo que le presta su chaqueta. La chica no es muy habladora así que es él quien habla casi todo el trayecto.

A la mañana siguiente el muchacho se da cuenta que la muchacha se llevó su chaqueta a casa. Para recuperarla (y para volver a verla, pues le gustó) decide volver a la casa de ella, donde la había dejado la noche. Cuando llama a la puerta una señora no muy mayor, pero sí desmejorada, le abre la puerta. Él le explica lo sucedido y pregunta por su hija. Conforme el relato del chico avanzaba la mujer palidecía más y más. Terminó rompiendo a llorar.
Tras recuperarse del shock inicial, la mujer le pide un momento al chico, entra al interior de la casa y vuelve al poco tiempo con una foto. Se la muestra al chico. Es una foto en la que sale la chica de la noche anterior. La dama llena de dolor y con la cara llena de lágrimas le cuenta que la chica era su hija. Era. Murió en un accidente de coche un año atrás en la misma carretera en la que supuestamente la encontró. La noche anterior exactamente era el aniversario de su muerte. El chico, escéptico, va al cementerio a comprobar si es cierto lo que dice. Y allí el terror le inmoviliza y le hace palidecer. Sobre una tumba, la tumba de la muchacha, estaba su chaqueta.