martes, 30 de noviembre de 2010

¿Por qué?

Era el 20 de junio. Me acababan de dar las vacaciones. Cuando menos me lo esperaba, me llamaron al móvil. Era Dani, un amigo del instituto; él me dio una noticia: Mi amigo Toni había muerto.
Me puse muy triste. Toni y yo´éramos amigos desde la infancia y nos llevábamos muy bien.

Al día siguiente decidí ir a Madrid(donde vivía Toni). Así que, por la tarde me puse manos a la obra, cogí el coche, y me fui a Madrid. Antes de llegar, a la altura de Valladolid), una rueda del coche pinchó. Era una verdadera faena.

Paré en una gasolinera. Eché gasolina y les pregunté si me podían cambiar la rueda. Me dijeron que no.

De modo que fuí a un taller que estaba al lado y metí el coche allí.

Me dijeron que debía de cambiar el aceite y reparar la chapa. No tenía otra opción, decidí que arreglaran el coche. Me dijeron que tardaría cuatro o cinco días; era demasiado.

Tenía dinero de sobra, y no sabía a donde ir. Pero, por sorpresa, vi un hostal perdido en medio de la carretera.

Había empezado a llover. Corriendo llegué hasta allí y, empapado, pedí que me dieran una habitación. Me dieron la número 6, y fui hasta la habitación.

Era una habitación cutre, ruinosa, sucia, mugrienta... Era una mierda. Pero no tenía otro sitio donde quedarme, así que allí me quede.

Ya eran las 2 de lamañana. No podía dormir. Ya no llegaba al funeral de Toni, de modo que, en cuanto llegara a Madrid, le´daría el pésame a su familia y as sus amigos y me iría de vuelta a Santander.

De pronto, un estruendo estremeció la habitación. No sabía que era. ¿Un rayo? ¿Una explosión? No era algo mucho peor, pero aun no lo sabía.

Vi algo extraño en la calle. No sabía que era. Parecía alguien que estaba tirado en medio de la carretera. Me vestí y bajé a ver.

Cuando llehué vi algo horrible: era un cadáver. Parecía que lo habían atropellado. Empezó a llover más fuerte.

Corriendo y asustado, volví corriendo al hostal y en recepción explique lo que había ocurrido.

Pero el recepcionista estaba dormido. Había un peculiar olor: cloroformo. Intenté despertar al recepcionista. Estaba profundamente dormido.

Empezó a cobrar fuerza mis peores presagios: me parecía que dentro del hostal había un asesino.

No sabía que hacer. Corriendo a toda prisa llegué a mi habitación. Cerré con llave y cogí el telefono. Marque el número de la policía, pero para mi sorpresa no había línea.

Decidí irme de allí. Cogí mi maleta y abrí la puerta. Una mujer estaba corriendo hacia mí. Yo asustado me metí en la habitación.

Ella empezó a aporrear la puerta y a gritar que alguien la perseguía y que la dejara entrar. No sabía que hacer. ¿La dejo entrar? ¿Será ella la asesina?

En un momento que nunca me podré perdonar, no la dejé entrar. A los pocos segundos oí un grito muy agudo. Miré por debajo de la puerta. Se estaba colando sangre.

Decidí apagar la luz. Si el asesino estaba allí, podría ver que en mi habitación había luz y matarme. Pero era tarde. Pero era tarde. Alguien abrió mi habitación. Tenía la llave. Él estaba manchado de sangre. Tenía la mirada fija en mi, como un monstruo.

Me envistió con el puñal. Perdí el conocimiento.

Al poco rato me desperté en un hospital. Tenía un médico enfrente. Me dijo que me un psicótico me había apuñalado y que casi me morí. Que le consiguieron arrestar antes de que me matará y que ya llevaba más de 2 meses en coma.

A la semana, me dieron el alta. Yo estaba indignado. Me habían apuñalado. Perdí un riñon, y un pulmón. No tenía ni dinero ni coche ni familia, ni nada.

Ahora estoy en la calle como un vagabundo.

Ahora mismo estoy con un puñal que robé en una tienda cercana. Me voy a cortar el cuello. A todos los que halláis leído mi historia os doy las gracias.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La niña de las iglesias

No sé si este relato realmente pasó, pero aquí en México es muy sonada esta historia:
Siendo una noche como todas, pero en especial, ésta era una noche un poco más fría, más obscura, cerca de la 1 de la madrugada, un taxista regresaba a su casa después de todo un día de arduo trabajo, en la calle ya no había ni alma de gente, pero al pasar frente al cementerio general de la ciudad se percató que una chica le hacía la parada, éste se siguió pensando que ya estaba muy cansado y que era muy tarde para hacer otra dejada.

Sin embargo reflexionó y pensando en su sobrina de 17 años que fué violada y asesinada 3 años atrás, dijo, "pobre chica, no la puedo dejar ahí expuesta a no se qué miserable".

Retrocedió su taxi y llegó hasta ella, tenía aproximadamente entre 18 - 19 años. Al contemplar su rostro, el taxista sintió un frío intenso y cierto sobresalto, al que no le dió importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, facciones finas, con unos ojos grandes, azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje, y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.

El taxista acongojado le preguntó adónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejó una sensación de miedo y misterio.

Para no hacerla larga, el taxista la llevó a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.

Al final del paseo, ella le pidió un favor. "Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejaré éste relicario, y podría hacerme un último favor? Vaya a la colonia Jazmines ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí. Déjeme donde me recogió por favor."

El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a la petición de la chica, y la dejó ahí, frente al cementerio. El hombre se fue a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duró así casi 3 días.

Cuando al fín pudo reaccionar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir un escalofrío intenso que hizo que se simbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó "que raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿quién era?, ¡¡El relicario!!", sí ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra.

Se paró como un resorte, tomó su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrir, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar.

Tocó, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos, si los ojos de Alicia, así de tristes. El taxista le dijo "Disculpe señor, vengo de parte de su hija Alicia, ella solicitó mis servicios, me pidió que la llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejó su relicario como penda para que usted me pagara". El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostró un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches.

¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, "Sí ella, con ese mismo vestido".

"No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en un accidente automovilístico, y este relicario que le dió fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito... hija, perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de tí, debí...."

El hombre lloró como un niño, lloró y lloró, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión,"había convivido con una muerta" eso lo explicaba todo.

Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, "señor, yo la ví, yo hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mucho, y que no se volviera a olvidar de ella, creo que eso le dolió mucho".


Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El baile de los muertos

Respira hondo, así es, hazlo, lentamente una y otra vez…

Lo sientes ¿Cierto? Sí, es eso, esa sensación de encierro, esa sensación de posesión. No soy yo el que está parado junto al árbol, no soy yo el que grita de noche, el que suspira de noche, el que come de noche… Sólo eres tú mi amigo, porque tu, tu eres especial, un simple pero especial muchacho.

Ahora parate, parate y echa a la mierda a ellos que te han obligado, mata a lo que odias, pero sobre todo, diviertete, baila sobre los muertos…

Esa sensación de ardor ¿La sientes? Soy yo, ese soy yo, dentro tuyo, me oculto, cierra los ojos y verás, que yo no soy solo humo. Soy el mal del mundo, el mal del humano, soy lo que todos necesitan pero lo que nadie pide.

Diviertete, no todos lo pueden, no te dejes persuadir por el anciano negro, no te dejes persuadir por nadie, diviertete, despadaza a todos ellos, comelos, viola a las mujeres, matalos, matalos… ¡Matalos!

Jaja, y cuando sientas que tú cerebro se debora y tu cuerpo se desmorona, entonces yo te librare, pero me llevare tu alma, porque el Diablo también se divierte y come, somos como ustedes son, solo que nosotros lo demostramos públicamente…

martes, 9 de noviembre de 2010

El fantasma de la ópera

El viejo teatro de la Opera acababa de reanudar sus actividades, todos en la ciudad estaban muy emocionados porque se haría una audición para elegir a las estrellas de la nueva obra.
Victoria, una muy hermosa y joven cantante se preparaba para su prueba de voz. Sin darse cuenta de lo tarde que se había hecho quedó sola en el lugar; de repente sintió la sensación de que alguien la estaba espiando, sin embargo pensó que era imposible y continuó con su ensayo. Pero en ese momento escuchó una bella sinfonía que parecía provenir de los sótanos del lugar.
Estaba atemorizada pero su curiosidad y esa melodía fueron más fuertes que su temor y sin pensarlo más, fue a ver quien era el misterioso músico.
Después de recorrer varios pasillos ya no sabía bien donde se encontraba y fue entonces cuando lo vio. Tenía puesta una larga capa negra y estaba de espaldas a ella, los nervios la invadían y de repente el extraño se volteó hacia ella... ¡OH, no! Una impresionante máscara cubría su rostro y sólo se podían ver sus ojos cargados de horror.
Victoria no pudo soportar lo que estaba viendo y se desvaneció, cuando reaccionó se encontraba prisionera de aquel misterioso ser. Trató de huir pero fue inútil, entonces sin fuerzas para luchar se resignó a estar en esa prisión. A medida que pasaban los días comenzó a darse cuenta de que ese hombre tenía una increíble sensibilidad, y a pesar de su apariencia atemorizante podía inspirar sentimientos muy profundos.
Tenía que averiguar quién se escondía tras esa máscara, esa noche esperó que se sentara a tocar el clavicordio y simuló estar dormida; cuando ese hombre fantasmal estuvo completamente compenetrado con la música, se acercó a él sigilosamente y antes de que pudiera reaccionar arrancó la máscara que le cubría el rostro.
¡Un espantoso grito salió de las profundidades del pecho del hombre, que trató de taparse la cara con las manos!
Los ojos de Victoria no pudieron disimular su espanto y la muchacha salió corriendo y gritando aterrorizada.
El en su desesperación trató de explicarle que era el único sobreviviente del incendio ocurrido años atrás en el teatro y desde entonces había estado allí escondido, hasta que la escuchara cantar, y al verla no pudo dejar de amarla.
La muchacha no pudo resistir seguir mirándolo, entonces el monstruo le gritó que se marchara entregándole las llaves.Cuando salió del teatro pudo ver que las llamas comenzaban a devorarlo, en ese instante se dio cuenta del dolor del pobre hombre enloquecido, pero era demasiado tarde.
El teatro fue reconstruido nuevamente y se dice que por las noches se suele escuchar una extraña melodía y se ve un fantasma rondando por el lugar.



FIN

martes, 2 de noviembre de 2010

La muñeca maldita

Mi abuela me había regalado una muñeca el día de mi cumpleaños, era hermosa con sus cabellos dorados y rizados, pero no sabía cómo era por dentro.
Esa misma noche decidí dormirme con mi hermosa muñeca así que la cobijé con una manta rosa y en la cama la puse junto a mí debajo de mi brazo, de pronto todo era silencio. De repente sentí que no estaba sola, tuve miedo porque esa no era una noche normal pues todas las noches dormía tan en paz y sola. No sabía si era mi imaginación o la hermosa muñeca, así que me di cuenta que era la muñeca porque desde que me dio la muñeca tuve tanto miedo, así que solo me quedaban dos opciones :aventar a la muñeca contra la pared, pero si lo hacía la muñeca podría cobrar venganza o dejarla en mis brazos para que creyera que la quiero pero si lo hacía aprovecharía para matarme, así que lo que hice fue aventar la muñeca contra la pared y corrí hacia la puerta pero cuando toque la manija y la jalé, no se abría, así que fui a prender la luz y resulta que el foco estaba fundido, entonces agarré a la muñeca y la aventé por la ventana y calló como a la siguiente cuadra así que todo quedó en paz y entonces me dormí para olvidar todo.
A la mañana siguiente me desperté y me dolía tanto a un lado del corazón y entonces vi que tenía una herida abierta con un cuchillo y a un lado de mi estaba esa muñeca desgraciada así que no me quedó más opción que tirar la muñeca a la basura y así lo hice.
Después abrí mi libreta y salió una nota que decía volveré y en ese momento un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Solo se algo que estoy segura de que esa muñeca volverá.
Así que si tienes muñecas cuídate, porque es tu turno.