domingo, 29 de agosto de 2010

Amigas para siempre

Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas
desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada.
Cierto día, Sara le propuso a Alicia:
- ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre?
- ¿Qué?
- Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra.
- Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas.
Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas.
Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto.
Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril y chocaba con su coche.
Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta.
Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca, totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida.
Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara.
- ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida.
- ¡Cuánto tiempo sin vernos!
Sara no se movió de donde estaba.
- He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo.
Alicia se quedó sin habla.
- Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré
esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció.
Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo.
Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño.
Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche
anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto.
A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre.
Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico.
Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama.
Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia.
Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS PARA SIEMPRE".

domingo, 22 de agosto de 2010

Herencia fantasmal

Que se vaya, que se vaya... Era lo único que mi mente podía decir. De nuevo pasó ella. ¿Por qué a mi? ¿Qué es lo que desea de mi? ¿Por qué me sigue desde pequeña?
Ella, era como mi reflejo, tan parecida a mi. Cuando la vi por primera ves, pensé que tal vez era mi hermana gemela, y nadie me lo quería decir... Pero no podía ser, mi acta de nacimiento decía: única... Entonces, ¿por qué el parecido conmigo? No lo sé... Lo único que sabía en esos momentos era: ¿por qué a mi? ¿a caso hice algo malo?
Mi salida de 6°, ahora me iría a vivir con mi mamá. ¡Que felicidad! Ya no mas sustos, ya no más ¿por qué a mi?, que feliz me sentía ahora...
Han pasado ya dos meses, y no me ha pasado nada, al fin me había desecho de ella. ¡Por fin!
Cuatro meses ya pasaron desde mi salida. Y la felicidad se ha ido. La vi otra vez, pero ahora por el espejo. ¿Y ahora?... Como siempre, estoy sola la mayor parte del tiempo. Y no hay nadie que me proteja, mi mamá no deja entrar a mis perros para que lo hagan. Solo era yo la que me podía proteger, nadie más...
No tengo armas para enfrentarla... ¿Entonces que será de mi?...
Cinco meses: Cada vez es mas fuerte... Ahora se me aparece más veces... Ya me acostumbré a ella, aunque a veces si me espanta muy feo...
Un año ya pasó. ¿Y sus apariciones? ja... Ahora no solo es ella, ahora también es alguien parecido a la muerte, pero solo flota y no tiene una oz... ah, y también más personas que me atacan...
Me tiraron el cuadro de mamá, y en frente de mi, no lo quise levantar, sabía que me atacarían. En las noches a veces me dan convulsiones, siento demasiado miedo, casi no duermo, me tiran las cosas, me gritan, no me dejan salir, me empujan... ¿Qué más falta? ¿Qué me maten?...
Decidí decirle a mi mamá... Ella se espantó, y me dijo que hablaría con los hermanos de la iglesia. Después de hablar con ellos, me dijo que tardarían un poco en ir, pero que si lo irían. Me comentó que a ella también le pasaban cosas, pero en las noches, con un hombre que le tapaba la cara. Y a mi hermana también, pero era un caballo... ¿Entonces era hereditario?...
No sé... Ahora solo espero poder seguir viviendo y que vengan los hermanos....

sábado, 14 de agosto de 2010

Tres hermanos

Estos hechos acontecieron hace algunos años en las cercanías de Bétera, un pueblo valenciano en el que antiguamente había un manicomio. En él se encontraban personas enfermas de distintos males psíquicos (trastornos en la personalidad, psicosis, paranoias,...) pero uno de sus pabellones estaba destinado en exclusiva a criminales ya que los jueces en alguno casos habían decidido que era mejor que dichos criminales entrasen en una institución donde podían tratar sus problemas mentales antes que en la cárcel donde seguramente lo único que se conseguiría es agravarlos.
A unos quince kilómetros del psiquiátrico vivían los hermanos garcía. Eran tres hermanos que se dedicaban al cuidado de unas pequeñas tierras que habían heredado de sus antepasados, los cuales siempre habían vivido por la zona.

Juan, que así se llamaba el menor de los hermanos siempre iba acompañado de su fiel perra Laika, que era un pastor alemán precioso que se habían encontrado perdida por una carretera cercana.

Los tres hermanos compartían una humilde casa de labradores con una sola habitación en la que habían colocado tres literas, un minúsculo aseo y una cocina de leña, típica de las zonas rurales. El poco tiempo libre del que disponían, pues como de todos es sabido a las labores del campo hay que dedicarles muchas horas, lo pasaban en un pequeño comedor en el centro de la vivienda jugando a las cartas o escuchando un viejo transistor que tenían sobre la repisa de la chimenea.

Una tarde de otoño después de haber pasado todo el día en el campo se dispusieron a volver a casa y cocinar unas patatas con un poco de carne que habían comprado hace unos días en el pueblo. Una vez en casa mientras pedro preparaba la cena para Juan y para Román que era el mayor de los hermanos, escucharon por la radio que Ricardo Ruiz Pérez se había fugado del psiquiátrico de bétera y que podía andar por los alrededores.

Ricardo Ruiz era un peligroso psicópata, al cual encerraron por el asesinato y violación de cinco menores. Tardaron varios meses en descubrir los hechos pues él solía descuartizar a sus víctimas y echárselas de comer a una jauría de perros que tenía en una finca de Murcia. Los asesinatos de Ricardo fueron muy seguidos por el pueblo español ya que entre sus víctimas se encontraban tres hermanas de una misma familia y esto conmocionó a la opinión publica.

Los tres hermanos se sintieron angustiados por la noticia ya que ellos como el resto de españoles habían seguido las fechorías de Ricardo. Durante la cena el tema de tertulia fue el recuerdo de los asesinatos y la poca seguridad que había en el psiquiátrico, ya que era incomprensible que se hubiese podido escapar un asesino como éste.

Sobre las diez de la noche se prepararon todos para ir a dormir. En la habitación Pedro dormía en la litera superior, Román en la del centro y Juan en la de abajo. Debajo de la litera de Juan dormía Laika, a la que le encantaba que Juan por las noches antes de dormir le rascase el lomo y ella como muestra de cariño le lamía siempre la mano.

Media hora más tarde estaban ya todos acostados y prácticamente dormidos por el cansancio acumulado del día anterior. Pasaron las horas y de repente algo sobresaltó a Juan, había escuchado como el chirriar de la puerta, se mantuvo expectante durante unos segundos y luego introdujo su mano debajo de la cama para acariciar a su fiel amiga, ésta se lo agradeció como de costumbre, con unos lametones en la mano, esto tranquilizó a Juan ya que si alguien intentase entrar en la casa ella sería la primera en darse cuenta y se volvió a dormir profundamente.

Pasaron las horas y por la ventana del cuarto comenzaban a entrar los primeros rayos de luz a la diminuta estancia. Pero más que la luz del sol lo que despertó a Juan fueron unas pequeñas gotas que caían sobre su rostro. abrió poco a poco los ojos mientras se llevaba las manos al rostro donde notaba que caían las gotas y noto que tenían un tacto espeso, cuando finalmente abrió los ojos vio que esas gotas procedían del colchón de Román y que ese color rojizo que desprendían sólo podía ser sangre.

Se levantó de un salto de la cama y miró a su hermano Román, se quedó paralizado de terror, estaba amordazado y con una infinidad de cuchilladas en su cuerpo y sobre él también caían gotas de sangre provenientes del colchón superior donde un cuchillo atravesaba el cuello de su hermano pedro.

Juan, incrédulo ante la barbarie que estaba presenciando, se arrodilló en el suelo llorando y allí pudo encontrar a su querida perra Laika con el morro atado y abierta en canal y entre las patas de esta una nota ensangrentada donde se podía leer "los locos tambiÉn sabemos lamer".

Juan, aterrado, notificó los hechos a la policía diciendo que Ricardo Ruiz había asesinado a sus hermanos y a su perra, pero la policía no le creyó.

Juan fue acusado del asesinato de sus hermanos en un desdoblamiento de personalidad y encerrado durante veinte años en el psiquiátrico de Bétera, donde pudo averiguar que Ricardo había sido detenido dos horas después de su fuga en una carretera con dirección a Barcelona.

viernes, 6 de agosto de 2010

En la casa vieja

Todo comenzó cuando yo tenía 4 años y nos habíamos cambiado a una casa muy vieja en Zapopan JAL. Ya de por sí una colonia vieja.
Bueno esa casa tenía su historia, según cuentan los vecinos del lugar, que en esa casa vivía Una viejecilla sola y enferma, eso sí! Con muchos perros, el cual los llamaba como si fueran sus hijos, esta viejecilla era cuidada por una vecina de la casa del frente, el cual le daba sus medicinas todos los días por las tardes y algo de comer pues esta vecina llamada Lupe o Guadalupe, no recuerdo.. Ahora vecina de nosotros amiga de mi mama, platicó que una noche se percato de que en la casa de la viejecilla, sus perros ladraban y maullaban, Lupe fue enseguida para ver que estaba sucediendo al llegar se dio cuenta de que la viejecilla había muerto.
Fue encontrada tirada en el piso de su habitación, con todas sus medicinas tiradas le había dado un infarto. Después la casa fue vendida y rentada a nosotros, por quienes la verdad desconozco, ni, mi mama se acuerda. Bueno, aquí es donde entro yo.
Tuve varios sucesos relacionados con la viejecilla, este es uno de ellos de hecho el primero. Pero antes quisiera darles una descripción de la casa ya que son casas muy grandes, sobre todo porque tienen mucha profundidad.
Entras, puerta principal empieza el patio, a un costado están las recamaras y la sala de TV, ese patio te conduce a otro patio más grande en donde se encuentra un baño y la cocina, una cocina muy grande, la cual te llevaba a un pequeño patio cruzas y sales a un corral y al fondo otro baño, que es el que funcionaba.
Con enjarres de tierra y piso de mosaicos. Bueno ahora sí. Una tarde yo paseaba por el patio grande cerca de la casa, era una tarde nublada, como si quisiera llover, solo estábamos en casa, dos hermanas mayores que yo y el más pequeño y yo. Mi madre estaba trabajando, mi padre no vivía con nosotros, el más pequeño dormía en el cuarto mi hermana la mayor estaba con los quehaceres de la casa, mi otra hermana no recuerdo y pues yo estaba jugando por toda la casa.
Del patio me fui a la cocina y después al patio pequeño, que conduce al corral, lo ultimo de la casa.
Regularmente esa puerta que conduce la patio pequeño siempre esta cerrada, pero estaba abierta y me metí, como cualquier niño travieso y curioso. la verdad eran rincones de la casa que jamás había entrado, todo era extraño y feo para mí, con un hedor horrible por todo el lugar, no quise entrar mas adentro porque sentí mucho miedo había un árbol que se empezó amover con el viento y tuve un impulso de volver adentro, pero una ráfaga de viento cerro la puerta azotándola con un tundente y aterrador ruido chillante, y no podía entrar porque la puerta se abre por dentro, no sé que paso un sonido atrajo mi atención, un sonido que provenía de los muros y el árbol, yo le gritaba a mis hermanas pero estas no me escuchaban, cuando de pronto escuche que alguien me estaba llamando con sonidos y del árbol se empezó haberse una especie de mancha negra flotando en el aire, esta sé hacia más grande y más grande, empezó hadar forma de una persona, para ser preciso de una mujer ya grande muy pálida de su rostro, ya no quise mirar mas, solo golpeaba la puerta desesperación, mi llanto era inconsolable, como sentía mi piel que se estiraba al sentir que esa cosa se me acercaba, cuando de pronto, la puerta se abrió.
Era mi hermana y la abrase como loco ella desconcertada me abrasó y pregunto que pasaba, no le conteste por mi llanto desconsolable y nunca les conté hasta después de grande, a pesar de lo que paso, no fue algo traumante para mí, pues seguí jugando por toda la casa claro menos allí, pues me cerraron la puerta. No dejo de pensar en lo que paso aquella tarde, ni que sería la única vez, pues sentía que sería el comienzo de algo espantoso. Y así fue.

ENVIADO POR: Flavio.